Mestizo, Chinaco, Héroe, Estratega, Carismático
Saturday, July 31, 2010
Thursday, July 29, 2010
Hospitalidad

Hay que aventurarse en lo desconocido, dejarse guiar por la magia de viajar que actúa como una droga y en la que el camino es el tesoro.
El gran descubrimiento del hombre no fue la rueda sino ese Otro cuando la primera tribu-familia de 150 miembros que vivía entre los dos ríos de Mesopotamia se topo con otra tribu-familia y ambos se dieron cuenta de que no estaban solos ¿qué hacer con este hallazgo? Tres reacciones son la constante en la historia: ignorarlo, entablar contacto (comercio) o guerrear.
El origen de la hospitalidad, acoger al desconocido, darle cobijo y alimento es una de las improntas de la civilización griega. Una tradición que se conserva en muchos lugares de África en los que el que nada tiene comparte todo con el extranjero. Esta costumbre se basa en la creencia griega de que el visitante podía ser un hombre o un dios disfrazado. Esa acogida llevaba pareja una responsabilidad: la seguridad el invitado. Ya nadie conoce de donde procede esta costumbre ancestral que entiende el encuentro con otra persona como un acontecimiento, como una oportunidad y como algo celebrable.
Cuando había pocos seres humanos en el planeta los peligros eran numerosos y las herramientas escasas para hacer frente a los animales salvajes y a la naturaleza. Primaba la tribu porque fuera de ella era imposible la supervivencia. Al desarrollarse la tecnología para luchar contra esos peligros con la llegada del progreso, surge el individuo. Ya no es necesaria la pertenencia al grupo para sobrevivir.
Wednesday, July 28, 2010
Monday, July 26, 2010
64 años con Fidel

El 26 de julio de 1954, hoy se cumplen 64 años, Fidel Castro dio inicio al proceso conocido como la Revolución Cubana. Vivo todavía su principal actor, ese fenómeno histórico se ha transformado y ahora enfrenta el desafío de modernizarse bajo la presión de la Unión Europea. En estos días están saliendo de La Habana y llegando a Madrid ex presos políticos liberados por esas presiones, con algunos miembros de sus familias.
Su libertad será uno de los motivos de explicación política que ofrecerá en el esperado discurso conmemorativo Raúl Castro, hermano menor de Fidel y desde hace dos años responsable de los poderes que abandonó el patriarca de la revolución a causa de su deficiente salud, que lo ha minado ostensiblemente, pero que no ha sido capaz todavía de poner fin a sus días.
Fidel Castro y un grupo de jóvenes se opusieron al arribo al poder del general Fulgencio Batista, que como en décadas anteriores, desde que era sargento, en los treintas, estaba presente en todas las combinaciones militares que, con el apoyo y el impulso de la embajada norteamericana frustraron una y otra vez las tentativas democráticas de un país que fue colonia de España a todo lo largo del Siglo 19 y al mediar el 20 seguía padeciendo esa condición.
Convencidos de que la vía electoral era estrecha, y conducía a la frustración o a la corrupción eligieron el camino revolucionario. Intentaron su primera audaz acción en el oriente cubano: un asalto en busca de armamento al cuartel Moncada, en Santiago. La tentativa fracasó y sus protagonistas fueron hechos prisioneros y sometidos a proceso.
La partida de fallidos combatientes fue dejada en libertad y varios de ellos viajaron a México, refugio de demócratas despedidos de sus países por dictaduras militares. Aquí rehicieron su menguada fuerza y perseveraron en su propósito, por lo que en 1956 retornaron a Cuba a bordo del Granma, en cuyo honor se llama así todavía el principal diario habanero.
Insertos en la Sierra Maestra, combatieron a la dictadura de Batista, que estaba podrida moralmente y terminó derrumbándose a fines de 1958. El primero de enero de 1959 Fidel Castro entró victorioso a la capital, y desde entonces, contra viento y marea, en medio de las mayores adversidades se ha mantenido como cabeza de la Revolución.
Pronto el movimiento revolucionario halló sus límites y para romper la atadura que había lastrado el progreso cubano Castro proclamó el socialismo en su patria. En el clima de la guerra fría que imperaba entonces quedó vinculado al gobierno de Moscú, como pieza de las tensiones entre las dos potencias mundiales.
El Gobierno de Washington juzgó que ese gobierno era un peligroso foco de contagio al sur de la frontera y le declaró la guerra. A veces, literalmente, como al intentar una invasión armada que contaría, según los errados cálculos de la CIA y la porción derechista del exilio cubano, con el entusiasta y masivo apoyo de la población. Cuando eso no ocurrió así Estados Unidos resolvió ahogar por hambre al régimen de La Habana, y de paso a su pueblo, mediante un bloqueo que fue contrarrestado con la cooperación socialista.
En la primera década de la Revolución Cubana México apareció como claramente solidario con el régimen isleño. El general Lázaro Cárdenas y su Movimiento de Liberación Nacional fueron un factor de presión para impedir que los gobiernos de López Mateos y de Díaz Ordaz se sometieran al de Washington y no se aflojó siquiera el lazo de unión entre los pueblos de Cuba y de México.
Después de entonces, las relaciones se estabilizaron hasta llegar a la mutua complicidad, pues Castro aceptó estar presente en la toma de posesión de Carlos Salinas, no obstante la impugnación cardenista. Zedillo comenzó la etapa de enfriamiento de la relación con La Habana, que llegó a su peor momento cuando, ya Fox en la Presidencia, el presidente cometió el desliz pueril de pretender que Castro estuviera presente en una reunión internacional sólo durante unas horas, a fin de no lastimar el nuevo vínculo que el ranchero de San Cristóbal pretendía establecer con el de Crawford, Texas.
Su libertad será uno de los motivos de explicación política que ofrecerá en el esperado discurso conmemorativo Raúl Castro, hermano menor de Fidel y desde hace dos años responsable de los poderes que abandonó el patriarca de la revolución a causa de su deficiente salud, que lo ha minado ostensiblemente, pero que no ha sido capaz todavía de poner fin a sus días.
Fidel Castro y un grupo de jóvenes se opusieron al arribo al poder del general Fulgencio Batista, que como en décadas anteriores, desde que era sargento, en los treintas, estaba presente en todas las combinaciones militares que, con el apoyo y el impulso de la embajada norteamericana frustraron una y otra vez las tentativas democráticas de un país que fue colonia de España a todo lo largo del Siglo 19 y al mediar el 20 seguía padeciendo esa condición.
Convencidos de que la vía electoral era estrecha, y conducía a la frustración o a la corrupción eligieron el camino revolucionario. Intentaron su primera audaz acción en el oriente cubano: un asalto en busca de armamento al cuartel Moncada, en Santiago. La tentativa fracasó y sus protagonistas fueron hechos prisioneros y sometidos a proceso.
La partida de fallidos combatientes fue dejada en libertad y varios de ellos viajaron a México, refugio de demócratas despedidos de sus países por dictaduras militares. Aquí rehicieron su menguada fuerza y perseveraron en su propósito, por lo que en 1956 retornaron a Cuba a bordo del Granma, en cuyo honor se llama así todavía el principal diario habanero.
Insertos en la Sierra Maestra, combatieron a la dictadura de Batista, que estaba podrida moralmente y terminó derrumbándose a fines de 1958. El primero de enero de 1959 Fidel Castro entró victorioso a la capital, y desde entonces, contra viento y marea, en medio de las mayores adversidades se ha mantenido como cabeza de la Revolución.
Pronto el movimiento revolucionario halló sus límites y para romper la atadura que había lastrado el progreso cubano Castro proclamó el socialismo en su patria. En el clima de la guerra fría que imperaba entonces quedó vinculado al gobierno de Moscú, como pieza de las tensiones entre las dos potencias mundiales.
El Gobierno de Washington juzgó que ese gobierno era un peligroso foco de contagio al sur de la frontera y le declaró la guerra. A veces, literalmente, como al intentar una invasión armada que contaría, según los errados cálculos de la CIA y la porción derechista del exilio cubano, con el entusiasta y masivo apoyo de la población. Cuando eso no ocurrió así Estados Unidos resolvió ahogar por hambre al régimen de La Habana, y de paso a su pueblo, mediante un bloqueo que fue contrarrestado con la cooperación socialista.
En la primera década de la Revolución Cubana México apareció como claramente solidario con el régimen isleño. El general Lázaro Cárdenas y su Movimiento de Liberación Nacional fueron un factor de presión para impedir que los gobiernos de López Mateos y de Díaz Ordaz se sometieran al de Washington y no se aflojó siquiera el lazo de unión entre los pueblos de Cuba y de México.
Después de entonces, las relaciones se estabilizaron hasta llegar a la mutua complicidad, pues Castro aceptó estar presente en la toma de posesión de Carlos Salinas, no obstante la impugnación cardenista. Zedillo comenzó la etapa de enfriamiento de la relación con La Habana, que llegó a su peor momento cuando, ya Fox en la Presidencia, el presidente cometió el desliz pueril de pretender que Castro estuviera presente en una reunión internacional sólo durante unas horas, a fin de no lastimar el nuevo vínculo que el ranchero de San Cristóbal pretendía establecer con el de Crawford, Texas.
Friday, July 16, 2010
La fragilidad de la democracia

A poco más de 15 años de pronósticos tan optimistas, cabe preguntarse qué tan satisfechos estamos con el cambio político.
Los mexicanos identificamos la democracia con elecciones libres y competidas y con pluralidad partidista. Todo eso hemos tenido por lo menos desde 1994. ¿Qué ha pasado desde entonces que ha minado el apoyo a la democracia entre nosotros? ¿Son demasiadas elecciones, demasiados partidos?.
En 1996 se introdujeron las reformas al Cofipe que fortalecieron la confianza de los ciudadanos en el voto y de los partidos en la autoridad electoral; en 1997 el PRI perdió la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y el presidente Zedillo se vio atrapado en una difícil experiencia de gobierno dividido que, sin embargo, era prueba de que la pluralidad política se había instalado efectivamente entre nosotros. En 2000, Vicente Fox derrotó al candidato del PRI y desde entonces la alternancia en el poder perdió excepcionalidad.
El Poder Legislativo es un auténtico contrapeso al Ejecutivo. En términos generales, los mínimos del régimen democrático parecen haberse afianzado. ¿La democracia es menos atractiva ahora que conocemos su funcionamiento? ¿Qué nos disgusta de la democracia? ¿Sus costos? ¿Sus políticos? Creo que lo que nos disgusta son sus limitaciones. Es decir, siempre supimos que la democracia en sí misma no serviría para resolver problemas tan fundamentales como la desigualdad o la pobreza, al menos en el corto plazo. Creímos que contribuiría a frenar la corrupción, incluso a castigarla, pues un funcionario reconocido por su conducta criminal jamás obtendría un solo voto.
Todo lo contrario ha sucedido. Todos los días la prensa publica información a propósito de problemas de desvío de recursos en los que están involucrados presidentes municipales, diputados, gobernadores de todos los partidos. Los líderes de los antiguos sindicatos del PRI nunca habían sido tan prósperos. La permeabilidad de la democracia a la corrupción podría ser una de las explicaciones de que haya perdido apoyo entre nosotros, aunque muchos piensan que es la incompetencia de muchos funcionarios públicos, el desempleo, o, por encima de todas las cosas, la inseguridad.
No sólo a los mexicanos nos ha desilusionado la democracia. Algunos autores hablan de que en años recientes se ha extendido una suerte de “fatiga”, de “melancolía”.
No sólo a los mexicanos nos ha desilusionado la democracia. Algunos autores hablan de que en años recientes se ha extendido una suerte de “fatiga”, de “melancolía”.
Wednesday, July 14, 2010
"Alex" bajo la mirada de Diego Huerta
Gracias a Marcela Corral he podido ver el brillante y revelador trabajo del fotografo regiomontano avecindado en EE.UU. Diego Huerta sobre la catástrofe ocasionada por el huracán Alex en Monterrey y la zona metropolitana. Aqui una breve muestra:

Tuesday, July 13, 2010
Poder y naturaleza

Afectados por la alteración del poder de la naturaleza y por la distorsión de la naturaleza del poder, la agenda de prioridades se trastorna hasta perderse. Lo urgente desplaza a lo importante y allí andan los gobernantes que, a pesar de la circunstancia, buscan tomarse fotos con los miserables para hacer creer que ahí estuvieron.
Casi por temporada, los gobernantes anuncian desastres naturales, reclamando la solidaridad urgente que, a la hora de ejercer el presupuesto, niegan a la ciudadanía. Entre el mal tiempo y el mal gobierno el numero de damnificados forma ya parte de la estadística nacional. Año tras año, la inercia del calendario impone la desgracia natural en turno que, superada en su expresión mas trágica, deja ver enormes capas de negligencia e indiferencia frente a algo que pese a su carácter natural, tenía mucho de error humano.
Vienen los llamados urgentes a buscar alimentos enlatados, agua, pañales, depósitos en cuenta y pasada la emergencia, las malas costumbres y las viejas rutinas regresan, apelando al azar para que el año entrante no se repita el desastre correspondiente.
Pasada la emergencia viene el descuido. Las políticas de fondo se abandonan. Los planes para reubicar colonias, para evitar la deforestación se aflojan. Entre el cambio climático y el gobierno defectuoso, año tras año, algún grupo de paisanos se topan con la perdida del patrimonio, de la osalud o de la vida. La foto de aquel hombre que arrastra el rio, de la casa con paredes pero sin techo, la imagen captada donde infinidad de manos claman una despensa. Todas esas ya no son estampas nuevas.
Anima ver como la ciudadanía se organiza para ayudar a sus vecinos y se moviliza para hacerles sentir que no están solos. Pero desanima que solo ante la emergencia se reconoce la gravedad de que no se ha hecho lo que se debe. Lo pero es que superada la emergencia provocada por el poder de la naturaleza, viene la denuncia de la naturaleza del poder que, a sabiendas de lo que podía ocurrir, desvió los recursos, abandono la obra, olvido el mantenimiento, tolero el asentamiento humano donde no debía o licito la obra a quien nunca la hizo.
En tiempos normales, fuera de emergencias, es de lo mas común ver como mas de un servidor publico conserva su cargo a pesar del escarnio que hace del mismo. Pedirle a la ciudadanía que se una sin reparo frente a las desgracias, se guarde su desconfianza ante las autoridades y obedezca lo que le pida es francamente imposible. Si cuando no hay desastres la arbitrariedad y la impunidad es marca de la conducta de muchos de quienes ocupan un cargo de representación o ejercen un mandato, no se puede pedir a la ciudadanía depositar en ellos su confianza y seguridad a la hora de los desastres.
Anima ver como la ciudadanía se organiza para ayudar a sus vecinos y se moviliza para hacerles sentir que no están solos. Pero desanima que solo ante la emergencia se reconoce la gravedad de que no se ha hecho lo que se debe. Lo pero es que superada la emergencia provocada por el poder de la naturaleza, viene la denuncia de la naturaleza del poder que, a sabiendas de lo que podía ocurrir, desvió los recursos, abandono la obra, olvido el mantenimiento, tolero el asentamiento humano donde no debía o licito la obra a quien nunca la hizo.
En tiempos normales, fuera de emergencias, es de lo mas común ver como mas de un servidor publico conserva su cargo a pesar del escarnio que hace del mismo. Pedirle a la ciudadanía que se una sin reparo frente a las desgracias, se guarde su desconfianza ante las autoridades y obedezca lo que le pida es francamente imposible. Si cuando no hay desastres la arbitrariedad y la impunidad es marca de la conducta de muchos de quienes ocupan un cargo de representación o ejercen un mandato, no se puede pedir a la ciudadanía depositar en ellos su confianza y seguridad a la hora de los desastres.
Friday, July 09, 2010
futbol y poder

Con frialdad, el cálido Maquiavelo entrevió que la política es una técnica (o destreza) para negociar. Y si en el Estado moderno la negociación resultaba a la política lo que el oxígeno al pulmón, cabía preguntarse si la sociedad podía prescindir de ella.
Hablar de política es hablar del poder. Y en particular del poder político que el Estado ejerce en la sociedad. No pocos intelectuales sostienen que así como la religión, la política es el “opio de los pueblos”. Sin embargo, con el vertiginoso perfeccionamiento en la transmisión de imágenes y mensajes a escala planetaria, un nuevo actor se introdujo en la política de masas: el futbol.
Hablar de política es hablar del poder. Y en particular del poder político que el Estado ejerce en la sociedad. No pocos intelectuales sostienen que así como la religión, la política es el “opio de los pueblos”. Sin embargo, con el vertiginoso perfeccionamiento en la transmisión de imágenes y mensajes a escala planetaria, un nuevo actor se introdujo en la política de masas: el futbol.
Thursday, July 08, 2010
Para salvar a la democracia

Temíamos mucho que llegara el momento en que el crimen organizado bloqueara los procesos electorales, determinara candidatos y condicionara programas políticos, pero ese momento ha llegado. Según la definición clásica de Max Weber sobre el Estado como el monopolio legítimo de la coacción física, no sólo se ha perdido el monopolio efectivo en el uso de la violencia sino que además se está perdiendo la legitimidad.
Son muchos los defectos de la clase política que hoy gobierna al país. Han sido desleales con los imperativos de la consolidación democrática, han preferido usar de los medios que tienen a su alcance para construir clientelas políticas en lugar de favorecer la multiplicación de ciudadanos conscientes, han menospreciado la importancia de fortalecer cada vez más los derechos y el apego a la ley, han ignorado la rendición de cuentas y le han faltado el respeto a la gente jugando a la propaganda mediática en lugar de hablarles con la verdad; y sobre todo, no han sido capaces de quebrar el ciclo de corrupción, ineficacia e impunidad que ha minado las bases de nuestra convivencia.
Recuerdo bien los textos de Hermann Heller, el clásico de la Teoría del Estado, quien escribió que cuando un poder fáctico desafía con violencia el dominio legítimo del Estado, solamente puede suceder una de dos cosas: o ese poder es destruido por el Estado o éste queda subordinado a quien lo derrota. Una vez que se ha llegado al extremo, ya no hay otras salidas.
Hastiados de la corrupción y del cinismo de la clase política, empobrecidos y rotas sus esperanzas por todos lados cada vez más mexicanos van optando por refugiarse en su vida privada. No sienten los asuntos públicos como cosa de ellos, sino de otros: de los ricos y de los poderosos. Sin embargo, la violencia está ahí, todos los días y nadie puede ignorarla. Por más apatía que se tenga de la política o de la vida pública, nadie sensato puede hacer la vista gorda. Y tampoco puede ignorar que de seguir así, cualquiera puede ser la siguiente víctima.
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