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Friday, April 01, 2011

Algunos apuntes reunidos para reflexionar en este viernes


Voltaire decía que ningún problema puede aguantar el asalto del pensamiento sostenido. Voltaire, cuyo verdadero nombre era François-Marie Arouet, tenía muchas cosas sustanciosas, ingeniosas y brillantes que decir (mi favorito es “Dios es un comediante actuando para un público que tiene miedo a reírse”). Mucho de lo que escribió nos resultaría muy útil.

*

Un oyente llama a una cadena de radio de la antigua Unión Soviética y pregunta: “¿Es verdad que Grigori Grigoriewitsch Grigoriew ha ganado un automóvil en el campeonato de obreros de Moscú?” La respuesta oficial es “En principio sí; pero, primero, no fue Grigori Grigoriewitsch Grigoriew sino Wassili Wassiljewitsch Wassiljew; segundo, no fue en el campeonato de obreros de Moscú sino en el festival del deporte de la granja colectiva de Gamsatschiman; tercero, no fue un auto sino una bicicleta; y, cuarto, no es que la ganó sino que se la robaron.”

*

Cuando el naturalista alemán Alexander von Humboldt le dijo a un amigo, un doctor parisino, que quería conocer a un loco, el doctor planeó una cena. Unos días más tarde, Humboldt se encontró sentado a la mesa del comedor entre dos hombres. Uno era cortés, algo reservado, y casi no participaba en la conversación. El otro, vestido con desaliño, no cesaba de parlotear sobre lo que fuera, gesticulaba salvajemente y hacía caras horribles. Cuando acabó la cena, Humboldt se volvió hacia su anfitrión: “Me gusta tu loco”, le susurró, indicando al hombre que no paraba de hablar. El anfitrión frunció el ceño: “Pero el loco es el otro. El hombre al que tú señalas es Monsieur Honoré de Balzac”.

*

agélastes, una palabra tomada del griego que significa los que no ríen, los que no tienen sentido del humor



Wednesday, March 09, 2011

Un libro electrónico no es un libro



Por Andrés Hax

Un libro electrónico no es un libro y nunca será un libro. Y por más ventajas que tiene y que tendrá el e-book nunca hay que olvidarse que el libro electrónico no solo no es un libro; es un anti-libro. Por más que el contenido textual de, por ejemplo, La guerra y la paz, es idéntico en un libro que en un Kindle o un iPad, ese texto electrónico está muy lejos de ser un libro.

Cuando uno lee un libro está solo. Leer un libro es una acción solitaria, silenciosa (o no, si uno lee en voz alta), pero absolutamente personal y privada. Por lo contrario, cuando uno lee un libro electrónico hay siempre una empresa detrás que está leyendo lo que se está leyendo. Cada “página” que se da vuelta, los tiempos de lectura, la colección de libros dentro de su tableta — todo, todo vinculado con la lectura de ese texto, queda registrado en un servidor de una empresa privada.

Libro: entro en una librería, compro un libro con efectivo y me voy. Ese objeto es mío. Listo, se terminó. Si quiero, lo quemo o lo convierto en una obra de arte cortando sus páginas. Si no, lo puedo escribir, subrayar, anotar de la manera que se me antoja: con pinceles de varios colores, con broches, con papeles pegados, escritos, comentando el texto. Se lo puedo prestar a un amigo. Lo puedo dejar en el banco de una plaza para que lo encuentre otro…

Me compro un Kindle. Primero, ese aparato esta vinculado a mi nombre, a una tarjeta de crédito (no se puede comprar en cash) que esta vinculada a un domicilio legal.

el contrato que firmó, de facto, al comprar el Kindle y —además— el contrato que firmarás, de facto, cada vez que compras un texto electrónico para el dispositivo.

El sexto subtexto se titula: “Your Conduct”. Tu conducto.

Imagínate de vuelta en la librería. Pagaste tu libro en cash y estas por partir cuando el librero te para: “Momentito,” te dice. “Acercate acá que tienes que firmar un contrato si vas a leer ese libro. Por favor, no se moleste. Es un procedimiento común que les hacemos a todos nuestros clientes. Hay unas cláusulas sobre cómo usted puede usar el libro. Igual, no se preocupe si no quiere firmar. Ya le tenemos registrado y de hecho por comprar el libro ha firmado el contrato.”

Entre varias otras cosas, esta estipulado que no puedes prestar el libro; que, en el caso de diarios y revistas, Amazon reserva el derecho de cambiar los términos del contrato de compra; el aparato en si, y sus contenidos (tanto software como hardware) pertenecen a Amazon y no tienes el derecho de interferir con su funcionamiento de ninguna forma; Amazon recibirá información de tu dispositivo: “Anotaciones, bookmarks, apuntes, subrayados o tales marcas están respaldados por el Servicio, y la Información que recibe es sujeta al contrato de privacidad de Amazon.com”

“Amazon reserva el derecho de cambiar las condiciones de este Acuerdo… En el caso que lo haga tu uso continuado del dispositivo implica tu acuerdo de estas revisiones del contrato…”

Si Amazon decide que tú has quebrado con el contrato – o futuras revisiones del contrato – esta en derecho de suspender tu uso del dispositivo y cancelar tu acceso a toda la información que ellos tienen almacenados sobre tu uso del dispositivo y sus contenidos.

Yo resistiré. No me interesa firmar un contrato para leer un libro. No me interesa que una empresa me imponga las condiciones de mi lectura. No me interesa cambiar comodidad por mi privacidad. No me agrada el tono agresivo ni los términos del contrato en el cual el único con poder es la empresa proveedora. No acepto.


Wednesday, January 12, 2011

Una historia de Haití

Loverture, líder de la independencia, había quitado a Francia el dominio de la provincia haitiana. Entonces Napoleón Bonaparte envió a una escuadra con instrucciones precisas de cómo recuperar el control. Esas instrucciones constan en una carta que recibió el general a cargo de la reconquista y consistió en ganarse la voluntad del líder haitiano. Tratarlo con el mayor respeto, decirle “general” y que se viera en sus honradas caras francesas, admiración por el gran militar que consideraban que era. Una vez ganado por tantas atenciones, los invitó a visitarlo en el fuerte donde se encontraba.
Fueron a verlo, los recibió con grandes muestras de afecto y el ejército rebelde marchó frente a los militares de Francia con gallardía. Pasaba un grupo con su uniforme. Poco tiempo después desfilaba otro con no menos brillantez y luego otro más. Lo que no supieron los militares galos, era que se trataba de los mismos negros pero con distintos uniformes.
Quedaron —le dijeron— gratamente impresionados y, a su vez, lo invitaron a visitar la nave capitana de la escuadra que mandaba el general, por cierto, cuñado de Napoleón.
Viendo Loverture que ya eran “sus amigos”, consideró apropiado asistir a su vez, en correspondencia a su visita, al convite que sin duda, le aseguraron los honrados soldados y marinos napoleónicos, le darían. Sí, tan pronto como subió al buque francés, fue detenido, cubierto de cadenas y enviado a Francia. Esas eran las instrucciones que recibió de Napoleón, el general francés.

Sunday, December 26, 2010

libros 2010


sigue el conteo de los mejores libros en el 2010

Thursday, December 02, 2010

Instantes



(atribuido erróneamente a Borges)

Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido; de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares a donde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría; pero si pudiera volver atrás, trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas. Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. Si pudiera volver a vivir, comenzaría a andar descalzo a principio de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño. Contemplaría más amaneceres y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante. Pero, ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

Don Herold, If I had My Life to Live over: Readers Digest, Octubre de 1953

Tuesday, October 05, 2010

Ladridos de insolencia




Anécdotas tomadas de Vidas de los filósofos ilustres escrito por el erudito Diógenes Laercio

De su homónimo Diógenes de Sinope relata que sólo él elogiaba a un citarista al que todos criticaban. Cuando le preguntaron por qué, respondió: “Porque con esa corpulencia se dedica a tocar la cítara y no a ladrón de caminos”.

Al ver unos baños sucios, dijo: “¿Dónde se bañan luego los que se han bañado aquí?”

Apodado “el Perro”, Diógenes llamaba a las representaciones dionisiacas “grandes espectáculos para necios”, “siervos de la masa” a los demagogos y “tiempo perdido” a la filosofía de Platón.

Elogiaba a los que se disponían a casarse y no se casaban, a los que iban a hacerse a la mar y no zarpaban, a los que iban a entrar en política y no lo hacían, a los que iban a criar a sus hijos y no los criaban y a los que estaban preparados para servir de consejeros a los poderosos y no se acercaban a ellos.

Después de masturbarse a la vista pública en el ágora, dijo: “Ojalá fuera posible frotarse también el vientre para no tener hambre”.

En ocasión de un banquete, a manera de burla, comenzaron a tirarle huesecillos como a un perro “y él se fue hacia ellos y los meó encima, como un perro”.

Cuando le preguntaron por qué daban limosna a los pobres y no a los filósofos, respondió: “Porque piensan que pueden llegar a ser cojos o ciegos, pero nunca a filosofar”.

En otra ocasión, cuando Platón definió en la Academia al hombre como “bípedo implume”, el cínico arrancó las plumas a un gallo dejándolo andar por ahí y aseguró “He ahí el hombre de Platón”.

Alguna vez escupió en la cara de un rico que lo había invitado a su casa, alegando no haber encontrado otro lugar más sucio para hacerlo.

El cronista Laercio cuenta que Crates, esposo de Hiparquia, que se despojó de todas sus riquezas y abandonándolo todo siguió a Diógenes, aseguró que lo único que había conseguido de la filosofía era “un cuartillo de lentejas y el no preocuparse por nada”.

De Metrocles, cuñado de Crates, sabemos que al escapársele un pedo en medio de un ejercicio de lectura en la escuela, se encerró en su casa abatido por la desesperación con la intención de dejarse morir de desánimo. Al enterarse, Crates ingirió grandes cantidades de lentejas y visitó a Metrocles para persuadirle con razonamientos de que no había nada de malo en el hecho de ventosear. Ante la negativa de Metrocles, Laercio asegura que Crates recurrió a pedorrearse para convencerle y desde entonces Metrocles lo siguió por la senda del cinismo. Metrocles es dueño de la siguiente máxima: “Con dinero se compra una casa, y con tiempo y dedicación se compra la educación”.

No obstante, la comparación con el can a menudo constituía una grave ofensa en la Grecia antigua. Por eso, escribe Carlos García Gual en La secta del perro, a la escuela cínica, kynikoí, del vocablo griego kyon, “can” o “perro”, se le comparó despectivamente con ese cuadrúpedo: con su frugal modo de vida, su desfachatez y su desvergüenza. Los cínicos deambulaban tomando el sol en el ágora ateniense o el mercado de Corinto, practicando su sabiduría, envueltos en un atuendo mínimo y mendicante.

Los filósofos cínicos tomaron al perro como su emblema y lo adecuaron a la perfección a sus fines. El perro, animal urbano y familiar, no se oculta para cubrir sus necesidades ni para sus tratos sexuales. Es impúdico por naturaleza, roba alimentos a los dioses y mea en las estatuas sin ostentar reparo alguno. Los cínicos vieron en la figura del perro la oposición a las reglas del respeto mutuo y el decoro, y como tal la instituyeron.

Diógenes fue vendido como esclavo a Xeniades, quien le devolvió la libertad y lo convirtió en preceptor de sus hijos. Sobre su muerte circulan varias versiones: una quiere al filósofo dejándose morir voluntariamente reteniendo la respiración; otra sugiere que se habría indigestado tras comer un pulpo crudo rechazando la civilización y ejerciendo su teoría de que “toda naturaleza es ley”; la tercera sugiere que habría perdido la vida tras una caída a causa de la mordedura de un perro.

Sunday, August 29, 2010

Un trago



Cerveza oscura + Whisky + Licor de café = Dublín

Thursday, August 26, 2010

Imbéciles



Sólo cambien "catalanes" por "mexicanos":


Desde hace quinientos años los catalanes hemos sido unos imbéciles.
¿Se trata, pues, de dejar de ser catalanes?
No, se trata de dejar de ser imbéciles.

Joan Sales (Barcelona 1912-1983)

Tuesday, August 17, 2010

Gasto educativo y el apetito de saber



Fragmentos del ensayo de Gabriel Zaid en Letras Libres

Aumentar la productividad en los servicios de atención personal es menos fácil que en las manufacturas. ¿Qué puede hacer un psicoanalista o un maestro para aumentar su productividad? ¿Hablar más aprisa? ¿Dividir su atención entre un número mayor de alumnos o pacientes?

Cuando los países se hacen ricos, pueden darse el lujo de tener gastos universitarios elevados. Pero no se volvieron ricos por eso. México y Japón tuvieron décadas de crecimiento económico acelerado con un gasto universitario muy bajo. Hoy que gastan mucho más, crecen mucho menos.

Un taxista con doctorado puede ser más ameno, pero no avanza más aprisa, ni consigue empleo más fácilmente. Por el contrario, los estudios universitarios favorecen el desempleo, como está claro en muchas encuestas, y no sólo en México.

La universidad conserva el lujo de su origen: el modelo inventado por los jóvenes de familias ricas que, en Bolonia, en el siglo XI, tuvieron la idea de asociarse y contratar maestros, bedeles y un local, en vez tomar clases particulares en casa de los maestros. Era un lujo ideal para la clase alta, poco generalizable para toda la población. El lujo se volvió más costoso y menos generalizable cuando (siglos después) los bedeles tomaron el poder y añadieron gastos desmesurados en administración, prestaciones sindicales, estadios, viajes y relaciones públicas.

Lo peor de esta mercadotecnia abusiva es el estigma que cae sobre los que no terminan, como si estudiar uno o dos años no tuviera valor por sí mismo. Entre los muchos “fracasados” que abandonaron la canasta a medias para hacer cosas de mayor interés, no faltan los que luego reciben doctorados honorarios (a veces de la misma universidad que abandonaron) como Octavio Paz, Woody Allen.

El título y el automóvil son símbolos poderosos, casi religiosos, de la cultura del progreso. Por eso, las universidades y el tráfico seguirán empeorando y costando cada vez más. Los lujos masificados resultan más costosos que lujosos.

Si todos los universitarios fueran capaces de practicar un oficio, su desarrollo intelectual sería mejor. La inteligencia es corporal. La conexión entre la mano y el cerebro fue decisiva para la evolución de la especie. Además, prestigiar los oficios como hobbies que demuestran pericia y perfección, que son muy apreciados y hasta se prestan a concursos tendría consecuencias sociales deseables. Por lo pronto, igualitarias. La habilidad manual, como la práctica de los deportes, no hace distingos sociales. Una persona socialmente importante puede resultar muy poca cosa en el ejercicio corporal.

Friday, August 06, 2010

Crímenes reales, crímenes imaginarios



Por Félix Romeo
Te mata la persona con la que vives. La persona con la que follas y con la que vas a comprar los yogures al supermercado. Te mata la persona a la que lavas la ropa y con la que buscas en internet un lugar de vacaciones. Te mata la persona a la que preparas una manzanilla cuando se ha pasado con la bebida. Matas a la persona que te pregunta si quieres azúcar en el café. Matas al padre de tus hijos. Matas a la mujer a la que haces aguadillas en la piscina. Matamos lo que tenemos cerca. Lo que amamos y hemos dejado de amar. Matamos a nuestro socio y a nuestra madre. Y si te mata un extraño, es posible que haya sido contratado por alguien muy cercano.
Por eso sorprende que tengamos tanto miedo a los extraños, que generemos tantos recelos ante los desconocidos. Los extraños y los desconocidos nos matan raramente. Casi por error. Sí, hay asesinos psicópatas, aunque más en la ficción que en la realidad, y sí, hay violadores, aunque los violadores también suelen haber tenido algún contacto con sus víctimas, y sí, hay enemigos que se atreven a matarte, aunque no son muchos, y sí, hay atracadores que tienen poco cerebro y el gatillo fácil. Pero es mucho más difícil que acabes asesinado por estos psicópatas, violadores, enemigos y atracadores estúpidos a que te mate tu propio marido, tu hermano, tu amigo.
La combinación obsesiva de prueba y móvil es, narrativamente, fantástica. Y eso que el móvil, casi siempre, salvo en los casos de psicopatía, violación, terrorismo o chapuza terrible, es el mismo: dinero. Los enemigos también suelen matar por dinero. Los enemigos, aparentemente lejanos si los contemplamos desde la perspectiva del mundo afectivo, suelen proceder de nuestro campo de actuación. Pondré dos ejemplos: es más fácil que yo tenga un escritor enemigo a que yo tenga un enemigo astrofísico; es más fácil que me odie un vecino que me odie un tipo que vive a 3.000 kilómetros de mi casa.

Saturday, July 31, 2010

Definicion de Porfirio Diaz



Mestizo, Chinaco, Héroe, Estratega, Carismático

Thursday, July 29, 2010

Hospitalidad



Hay que aventurarse en lo desconocido, dejarse guiar por la magia de viajar que actúa como una droga y en la que el camino es el tesoro.

El gran descubrimiento del hombre no fue la rueda sino ese Otro cuando la primera tribu-familia de 150 miembros que vivía entre los dos ríos de Mesopotamia se topo con otra tribu-familia y ambos se dieron cuenta de que no estaban solos ¿qué hacer con este hallazgo? Tres reacciones son la constante en la historia: ignorarlo, entablar contacto (comercio) o guerrear.

El origen de la hospitalidad, acoger al desconocido, darle cobijo y alimento es una de las improntas de la civilización griega. Una tradición que se conserva en muchos lugares de África en los que el que nada tiene comparte todo con el extranjero. Esta costumbre se basa en la creencia griega de que el visitante podía ser un hombre o un dios disfrazado. Esa acogida llevaba pareja una responsabilidad: la seguridad el invitado. Ya nadie conoce de donde procede esta costumbre ancestral que entiende el encuentro con otra persona como un acontecimiento, como una oportunidad y como algo celebrable.

Cuando había pocos seres humanos en el planeta los peligros eran numerosos y las herramientas escasas para hacer frente a los animales salvajes y a la naturaleza. Primaba la tribu porque fuera de ella era imposible la supervivencia. Al desarrollarse la tecnología para luchar contra esos peligros con la llegada del progreso, surge el individuo. Ya no es necesaria la pertenencia al grupo para sobrevivir.

Friday, July 09, 2010

futbol y poder




Con frialdad, el cálido Maquiavelo entrevió que la política es una técnica (o destreza) para negociar. Y si en el Estado moderno la negociación resultaba a la política lo que el oxígeno al pulmón, cabía preguntarse si la sociedad podía prescindir de ella.
Hablar de política es hablar del poder. Y en particular del poder político que el Estado ejerce en la sociedad. No pocos intelectuales sostienen que así como la religión, la política es el “opio de los pueblos”. Sin embargo, con el vertiginoso perfeccionamiento en la transmisión de imágenes y mensajes a escala planetaria, un nuevo actor se introdujo en la política de masas: el futbol.

Wednesday, July 07, 2010

Huracán


Huracán
Abraham Nuncio
(texto aparecido en La Jornada el 07-VII-10)

A Bernardo Reyes le tomó varios días regresar a Monterrey de su refugio veraniego en Galeana (“Nunca debió dejar Galeana”, escribió su hijo Alfonso). Corría el mes de agosto de 1909. Había llovido a cataratas y el terreno estaba poblado de grandes charcos, ojos de agua y escurrimientos súbitos. En un solo día cayeron 345 milímetros de agua.

Uno de los ciclones que golpean las costas de Tamaulipas y se convierten tierra adentro en tormentas tropicales había producido una enorme catástrofe en la zona, pero sobre todo en la capital de Nuevo León: la crecida del río Santa Catarina había sepultado en sus aguas numerosas edificaciones y a cinco mil personas –en su mayoría familias de obreros del famoso barrio San Luisito– asentadas en el cauce del río por la ausencia de espacios adecuados y accesibles para ellas. En su segunda década de desarrollo industrial, el liberalismo en Monterrey sólo extendía sus beneficios a unos cuantos.

Nuevo León es hoy escenario de grandes daños materiales en viviendas e infraestructura, de algunas víctimas humanas y miles de damnificados a causa de un nuevo ciclón, Álex, que se tradujo en un resultado histórico: sólo en las primeras 24 horas hubo 446.5 milímetros de lluvia. En 1988, el huracán Gilberto, el más agresivo hasta entonces después del de 1909, generó 280 milímetros en un día.

Desde el siglo XVII existen referencias a las fuertes lluvias que se abaten durante el estío en Nuevo León. El capitán y cronista Alonso de León hablaba de “los particulares diluvios”. Uno de éstos, en 1612, prácticamente desapareció la mitad de la ciudad del que fue su primer emplazamiento. El segundo fue situado en la “parte sur, por ser más alta que la del norte”. Desde entonces se ha registrado una veintena de severas inundaciones.

Las lluvias estivales en el noreste de México se generan merced a los ciclones que nacen, bien en las costas de África, bien en el Caribe, y en su trayectoria van a golpear las costas tamaulipecas o las de Texas. Usualmente, al tocar tierra, quienes los sufren desde tiempos inmemoriales los han llamado huracanes (“Huracán es el dios de los vientos entre los indios caribes”). En esta región se conviertan en lluvias copiosas conocidas técnicamente como tormentas tropicales. El contrafuerte de la Sierra Madre Oriental, por lo demás, hace perder fuerza a sus vientos. En Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León dan lugar a precipitaciones de mayor o menor magnitud, según su fuerza.

Para el ojo no entrenado pareciera que los ciclones, si bien periódicos, se producen a lapsos prolongados. No es así. Estadísticamente, aquellos que afectan al noreste de México ocurren cada tres años. Tal cálculo parece no formar parte del saber público que debieran asumir las autoridades de los tres niveles de gobierno y de las dependencias vinculadas a los fenómenos meteorológicos, el manejo del agua, los desastres naturales y otras. La naturaleza siempre parece sorprenderlas.

Ése ha sido el caso en Nuevo León. Los daños en las viviendas y en la infraestructura de la ciudad, así como muchas de las víctimas se deben a causas imputables a las autoridades. El río Santa Catarina fue canalizado a principios de los años 50, y en el anterior gobierno de José Natividad González Parás se concluyó la represa Rompepicos, que inició el de Fernando Canales Clariond. Ambas obras han reducido el impacto producido por las crecidas del río Santa Catarina, pero no en la medida publicitada. Voces oficiales declaraban que la canalización evitaría en el futuro los riesgos que supone ese río estepario (intermitente en su caudal y la mayor parte del tiempo seco). Beulah en 1967 y Gilberto en 1988 harían ver el derroche de optimismo en esas voces.

Lo mismo ha ocurrido con la represa Rompepicos. Sus planificadores hicieron saber que su diseño sería suficiente para contener dos Gilbertos. Es cierto, contuvo en buena medida las aguas de Álex. Pero será necesaria una segunda, como lo ha anunciado el gobernador Rodrigo Medina de la Cruz, y quizá una tercera cortina de contención, para alcanzar el objetivo.

Incontables planes de desarrollo urbano no han podido contribuir, en una ciudad de ingenieros, a la existencia de un orden citadino que garantice seguridad a los asentamientos humanos. Es fecha que el área metropolitana de Monterrey, entre otras cosas, no cuenta con una red de drenaje profundo racional a su entramado urbano. La última promesa –incumplida– en este sentido fue la del anterior alcalde de la capital. Y lo evidente: se ha edificado, con la colusión de autoridades venales, estafadores de toda laya, líderes e inversionistas perversos en sitios peligrosos. Los desastres naturales tienen un doble componente social y político. El resultado final es que los habitantes de menores ingresos son los más afectados. Hoy se les ve mendigar, simplemente, un poco de agua.

Una última nota que puede ser útil. Hace más de un mes, el Servicio Metereológico Nacional informó que la de este año sería una época de frecuentes y fuertes ciclones. Álex puede considerarse temprano. Aún falta ver el comportamiento de los que pueden resultar dañinos de aquí a septiembre. Acaso se tomen medidas preventivas más puntuales.

Friday, June 25, 2010

Futbol y vida

En el fútbol hay victoria y derrota, hay azar, hay drama, existe lo inesperado y los vuelcos del destino; hay venganza (o deseo de revancha), hay tradición, hay generosidad y egoísmo, hay nobleza y vileza, hay soberbia y humildad, hay envidia y hay celos, hay brutal rivalidad, hay lucha, hay sentimiento de humillación y de hundimiento, hay éxtasis momentáneo (como todos los éxtasis). ¿Acaso no consiste en todo eso la vida más vehemente, la vida más viva? Y, claro está, hay destreza e inspiración, pero también buena y mala suerte. ¿Qué más se puede pedir?

Thursday, June 03, 2010

eterna orden mendicante


¿De qué viven los escritores? A diferencia de otros oficios el del escritor es un caso singular: requiere de otros trabajos para subsistir. Jaime Sabines vendió telas para hacerse de algunos pesos. Martín Luis Guzmán tuvo que ser senador, Juan Rulfo vendió llantas, Octavio Paz y Jaime Torres Bodet tuvieron que ser burócratas. Álvaro Mutis hizo doblajes como el del célebre detective Eliot Ness en la serie Los Intocables y Gabriel García Márquez, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo y Fernando del Paso hicieron publicidad para contar con ingresos.
Gabriel Zaid se ha dedicado a la elaboración de directorios telefónicos especializados desde 1973 y Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis viven de sus conferencias y trabajos periodísticos.
¿Y no Borges fue bibliotecario y Cervantes soldado?
Un albañil vive de la construcción de las casas y los muros que levanta. Los plomeros, de las tuberías que reparan y de las redes hidráulicas que instalan. Los carpinteros fabrican sillas para sentarnos y mesas donde podemos comer o trabajar. Unos y otros viven de su trabajo y, mientras más sofisticado, es sus percepciones aumentan. Es difícil imaginar albañiles levantando casas por mero gusto para que las usen los transeúntes o carpinteros repartiendo gratuitamente muebles en la vía pública para que dispongan de ellos quienes los necesiten.
Al recibir el Premio Cervantes José Emilio Pacheco recordó que todos los escritores son, lo quieran o no, miembros de una orden mendicante. Algunos como Lope de Vega se humillan “ante los duques, condes y marqueses”. Situación que en nuestros días según el poeta “sólo ha cambiado de nombres”.
Parece que escribir es para los verdaderos escritores un misterio, una pasión secreta que se hace pública. Y digo verdaderos porque abundan los novelistas sin prosa, los poetas tartamudos que como los libreros, publicistas y editores sin oficio muchas veces ganan más que aquellos que sólo ven en el lenguaje un destino: el destino de ser una voz más en el coro de la tradición de un idioma.

Thursday, May 20, 2010

Privilegio de Grandes


De Ulises a Hector:

¡Sois joven, Héctor! En la víspera de toda guerra, es corriente que dos jefes de los pueblos en conflicto se encuentren a solas en algún inocente pueblito, sobre una terraza al borde de un lago, en el ángulo de un jardín. Y convienen en que la guerra es el peor azote del mundo, y ambos, al seguir con la mirada los reflejos y arrugas sobre las aguas, se sienten pacíficos, modestos, leales. Y se estudian. Se miran. Y, entibiados por el sol, enternecidos por un vino, no encuentran en el rostro enfrentado ningún rasgo que justifique el odio, ningún rasgo que no apele al amor humano y nada incompatible tampoco en sus lenguajes, en sus maneras de rascarse las narices o de beber. Y están verdaderamente llenos de paz, de deseos de paz. Y se separan apretándose las manos, sintiéndose hermanos…
Y al día siguiente no obstante estalla la guerra… Así estamos ahora nosotros dos… Nuestros pueblos alrededor de la entrevista se callan y se apartan, mas no es que esperen de nosotros una victoria sobre lo ineluctable. Se trata solamente de que nos han dado plenos poderes, que nos han aislado, para que gustemos mejor, por sobre la catástrofe, nuestra fraternidad de enemigos. Gustémosla. Es un plato para ricos. Saboreémosla… Pero eso es todo. El privilegio de los grandes, consiste en poder ver las catástrofes desde una terraza.
Jean Giraudoux, La guerre de Troie n’aura pas lieu, 1935

Friday, April 09, 2010

Una necesidad general e imperiosa cuya satisfacción estaba prohibida por la ley.


La Cámara de Representantes de los Estados Unidos de América voto una decimoctava enmienda a la Constitución del país, la llamada Ley Volstead, que entró en vigor el 17 de enero de 1920. Esta ley prohibía «la preparación de cualquier bebida embriagante». Las asociaciones de abstemios, que durante decenios habían hecho campaña en favor de la ley, prorrumpieron en vítores de la siguiente manera:

«Esta noche, un minuto después de las doce, nacerá una nueva nación. El demonio de la bebida hace testamento. Se inicia una era de ideas claras y limpios modales. Se acabó el imperio de las lágrimas... Los barrios bajos serán pronto cosa del pasado. Las cárceles y correcionales quedarán vacíos; los transformaremos en fábricas y graneros. Todos los hombres volverán a marchar erguidos, sonreirán todas las mujeres y reirán todos los niños. Se cerraron para siempre las puertas del infierno».

El resultado no se hizo esperar mucho. Apenas promulgada la ley, la nación fue acometida por unas locas ansias de ese zumo prohibido. Establecimientos especializados en levaduras, lúpulo, malta y alambiques abrieron repentinamente sus puertas. Todos los almacenes se vieron inundados por una avalancha de artículos con las instrucciones precisas para fabricar vino y cerveza en el propio hogar. Brotaban del suelo tabernas clandestinas, los llamados speakeasies. Nueva York, que un año antes contaba con 15.000 bares legales, pudo jactarse en el año 1921 de la imponente cifra de 32.000 tabernas con mirilla. [...] El primer decenio de la prohibición arrojó el balance siguiente: medio millón de detenciones; penas de prisión por un total de treinta y tres mil años; dos mil muertos en la guerra del aguardiente de los gánsteres; y treinta y cinco mil víctimas de intoxicación por alcohol.

Thursday, January 21, 2010

De la envidia


La Rochefoucauld sostenía que en la fortuna adversa de nuestros mejores amigos hay siempre algo que no nos disgusta.
*
Patrick Bateman, el protagonista de American Psycho , de Bret Easton Ellis, es un yuppie de Wall Street con la obsesión de las cosas de marca a quien, para desesperarse, le basta ver una tarjeta de presentacion más hermosa que la suya. Un rabioso espíritu competitivo hace de él uno de los más despiadados y absurdos asesinos seriales de la historia de la literatura. El rival de Bateman se llama Paul Owen. Él es el más envidiado y es también la única persona capaz de hacer que Patrick se sienta incómodo. ¿Hay algo más molesto que estar en el mismo cuarto con la persona que uno más envidia?
*
No es por azar que el primero de los mandamientos violados por el hombre contra el hombre fuera el fratricidio primordial. Caín mata a Abel tanto por envidia como por celos. Víctima de la envidia de su hermano, Abel es asesinado porque su sacrificio al Señor era superior al de Caín. Pero este sacrificio era superior en el sentido de que su ofrenda satisfacía más al Señor que la de Caín, de allí también que cayera víctima de los celos fraternos.
*
Aun si el envenenamiento del genial Mozart por Salieri fuera fantasía pura, la envidia del italiano no es sino una reacción natural a la lotería de la vida: haber nacido en el momento y en el lugar equivocado, dotado con un talento enorme opacado por la genialidad indiscutible de un rival.
Retratada como destructiva, inhibitoria y dolorosa, la envidia es condenada como uno de los siete pecados capitales. Nadie duda del papel siniestro de la envidia en la existencia humana. Porque se la suele acusar de irracional, imprudente, viciosa. Porque se la considera innata y arrasadora, y se la oculta tras las máscaras de la crítica amarga, la sátira, la injuria, la calumnia, la insinuación pérfida, la compasión fingida y hasta la adulación servil. Y porque se recae en ella, una y otra vez.
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Definida como la aflicción vivida por un sujeto cuando siente que no posee algo que su rival sí posee, Ivonne Bordelois enseña que in-vidia (de video, vedere) significa "la mirada penetrante y agresiva de un ojo que, movido por alguna forma de animosidad, antipatía, odio o rivalidad, se hinca enconadamente en el de su enemigo para perforarlo y destruirlo".
decía Aristóteles que se envidia a un semejante (el alfarero al alfarero) porque es posible envidiar a un rival con el que se está en condiciones de competir, no a alguien tan inferior o tan superior que dicha asimetría vuelva imposible establecer una comparación. Y según reza el proverbio, "reina entre vecinos": el envidioso piensa que si su vecino se quiebra una pierna, él va a ser capaz de caminar mejor.
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La envidia y los celos tienen en común que una y otros suponen algo que le importa mucho a quien envidia o siente celos. Pero mientras que en la envidia se desea lo que no se posee (deseo de obtener algo), en los celos se manifiesta un temor de perder lo poseído
Georg Simmel distinguió un fenómeno intermedio entre la envidia y los celos: el deseo envidioso de poseer a alguien, no porque sea especialmente deseable para el sujeto, sino porque es de otros; reacción emocional que puede expresarse de dos formas: una es renunciar al objeto ("ya no me importa"). La otra es la indiferencia (la célebre fábula de la zorra y las uvas) o hasta una aversión al objeto ("lo odio"). Y en una u otra de sus formas, sentir horror ante el mero pensamiento de que otro pueda poseerlo ("prefiero verlo destruido antes que otro lo posea"). Simmel advertía que quien se siente abismado en un deseo envidioso puede no desear poseer el logro codiciado, y en caso de que pudiese llegar a poseerlo ni siquiera podría disfrutarlo, pero no soporta que otro lo disfrute. Envidia el yate de uno aunque sufra de mareos y la avioneta de otro aunque sienta vértigo.

Wednesday, December 30, 2009

Notas antes del viaje

Don Norberto Rivera, que es cardenal, ha sentenciado que la aprobación de la legislación acerca del matrimonio entre homosexuales, es “aberrante, “inmoral”, “inadmisible y condenable” por ser un “atropello” a la Familia, a la Sociedad, a la Moral, a la Dignidad Humana. No sé si en verdad esa legislación, aprobadora de la unión civil entre seres sin alguna posibilidad de ser reproductores de otros seres, atropella a la Familia, a la Sociedad y a la Dignidad Humana, pero me parece que para convertir a alguien antes hay que convencerlo. Y me pregunto si un jerarca de la Iglesia, a quien debemos suponer casto por lo menos desde que oficialmente ha dedicado la mayor parte de su existencia al servicio de la doctrina católica, puede ser considerado una autoridad en estos asuntos de homosexualidad, bisexualidad, heterosexualidad y, en fin, sexualidad a secas... (Aunque, la verdad sea dicha, la sexualidad no suele ser seca)
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El señor Peña, y toda una comparsa de su muy personal cohorte, notificó, urbi et orbi, la buena nueva de sus íntimas querencias e inminente boda. Se unirá en sagrado matrimonio con su Gaviota preferida el próximo año. Todos los medios deberán darse por enterados y hacer los preparativos correspondientes a tan solemne sarao. Nadie quedará fuera del festín. El enlace sellará el mensaje central: el futuro presidente de los mexicanos profesa, con pasión y fundamento innegable, la religión católica. Es un practicante activo y solemne que hará lo que sea necesario para que su credo prospere.
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Anagrama acaba de publicar Fragmentos de un cuaderno manchado de vino. Relatos y ensayos inéditos (1944-1990). En uno de esos textos, Bukowski cuenta: “Seguí con mi vida de escritor medio muerto de hambre durante varios años. Empeñaba y desempeñaba la máquina de escribir y al final andaba tan jodido que no podía recuperarla. Vendí el resguardo de la casa de empeños por dinero para beber una noche en un bar y después escribía los cuentos a mano, a menudo con ilustraciones. Al fin, una de las revistas literarias más prestigiosas del momento aceptó y publicó mi primer relato. Pagaban una miseria pero recibí cartas de otras publicaciones, incluida Esquire, en las que decían que les gustaría ver mi trabajo. Y cartas de gente que decía querer ser mi agente, si es que no lo tenía. Joder, no tenía agente ni tampoco máquina de escribir. Hubo algo en el abrir brecha de esa manera que acabó por desalentarme en vez de estimularme. Decidí que podía escribir bastante bien pero no tenía nada sobre lo que escribir. Dejé de escribir durante diez años y me concentré únicamente en beber”.

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Global Rhythm Press acaba de editar en un único volumen dos novelas de John Lennon: Por su propio cuento y Un españolito en obras, dos obras que el cantante había publicado entre 1964 y 1965 y que, en medio del éxito de los Beatles, pasaron inadvertidas. Se trata de textos humorísticos -repletos de juegos de palabras, neologismos y aliteraciones- que parecen llevar hasta las últimas consecuencias el non sense de Lewis Carroll. El volumen, publicado en edición bilingüe, incluye ilustraciones del mismo Lennon.