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Thursday, March 19, 2015

Periodismo y otras notas



El periodismo complaciente no le sirve a nadie, excepto a los que hacen dinero y trafican influencias con él. La función del periodismo en una sociedad abierta es investigar, poner los acontecimientos en su circunstancia, crear contexto y abrir espacios para la deliberación. Ese periodismo, aunque hay quienes lo abominan, satisface las expectativas, en materia de información, de un segmento muy importante de nuestra sociedad. Su presencia en la vida pública es importante y es necesaria.
Raúl Trejo Delarbre


En México el ejercicio de la libertad de prensa pasa a menudo por la voluntad empresarial que la patrocina. En forma escalonada con frecuencia la empresa periodística a su vez, obra así porque es altamente dependiente con otro patrón: el régimen político que a menudo la influye y determina con publicidad gubernamental, utilizando los recursos públicos (en una relación cómplice y corrupta) como premio o castigo. Si el periodismo no es labor de aduladores sino de uno de los más poderosos recursos para develar y acotar las entrañas del poder político con que cuentan las sociedades democráticas, a menudo su ejercicio incomodará los intereses espurios que tratarán de acallarlo. Se precisa tomar en cuenta lo anterior para no simplificar “entre particulares” la relación del periodista y la del empresario que le publica lo que escribe (o por extensión lo que el periodista radiodifunde). En todas sus modalidades, pero particularmente en estas últimas, se explota de manera regulada constitucionalmente una concesión de un bien público y el Estado mexicano debe salvaguardar derechos constitucionales humanos, de libertad de prensa, de derecho a la información y de las audiencias, amén de los contenidos en la Ley Federal de Telecomunicaciones.  
 Guillermo Colín




Monday, January 26, 2015

Elogio de la irresponsabilidad

Elogio de la irresponsabilidad
Jesus Silva-Herzog Marquez

No la del cirujano, ni la de quien maneja un coche, ni la del gobernante. Tampoco la del constructor o el cocinero. Irresponsabilidad para el creador, para el crítico, para el humorista. Irresponsabilidad plena, total. Pongamos tras las rejas al ingeniero que levanta un puente endeble.
Dejemos sin empleo al doctor que olvida el bisturí en la barriga del operado. Votemos contra el político que nos lleva a la ruina. Pero cuidemos el atrevimiento crítico, la insolencia del humorista, la denuncia hiriente. Que no ha de haber código para el arte, ni reglamento de lo risible, ni estatuto para la sátira ha de decirse nuevamente porque han vuelto quienes piensan que hemos de servir sólo a la cordura, al cálculo, a la ética de las consecuencias.

Monástica es una sociedad monopolizada por la compostura. Levantarse a la hora justa, participar en los rituales cotidianos, hablar siempre en voz baja y cuando es permitido, no desentonar jamás en el coro, acatar el tabú como el dictado de una segunda fisiología.
Tragarse la opinión propia en aras de la tranquilidad, renunciar a la controversia, halagar los prejuicios. Un código estrictísimo regula cada acción y cada expresión de la vida conventual. Todos han de actuar responsablemente.
Cada monje sabe que el monasterio se mantiene por su disciplina. Cualquier desacato sería catastrófico. Por ello no puede haber ahí espacio para la burla, inaceptable sería una parodia de los textos sagrados, un dibujo ofensivo, una invectiva contra algún monje odioso.
¿Un cabaret dentro del convento? ¿Grafiti en el altar? ¿Anotaciones satíricas al margen de las Escrituras? Una sociedad disciplinaria niega los provechos de la expresión libre, el servicio de la controversia. En cada fricción ve una amenaza, en cualquier polémica un peligro.

Cuidar el claustro es fustigar al crítico que se nos asoma por dentro, es callar al burlón que detecta la presencia de lo ridículo, es hacer de la duplicidad la norma soberana del trato.
Hay quien pretende hacer del código monástico, el estatuto de nuestra sociedad. No seamos salvajes, nos dicen: limitémonos, cuidemos lo que decimos, lo que escribimos, lo que pintamos. La insolencia es inaceptable, la provocación un pecado.
Quien ofende merece la cachetada del ofendido decía recientemente el Papa y hay quien celebra tan aberrante argumento. Lo mismo dicen quienes atribuyen a la vestimenta de las mujeres la violación que sufren. Usaba minifalda, me provocó.
Insultó a mi dios, me provocó. El objetivo de Francisco es claro: proscribir la blasfemia. Cruzados por conflictos, hemos de actuar todos con responsabilidad. Amenazados por la violencia, hemos de actuar siempre con responsabilidad. Cuidar el derecho a blasfemar es cuidar uno de los principios esenciales de la sociedad abierta.

Los nuevos censores quisieran que todos renunciáramos a la opinión hiriente y que nos paralizáramos nuevamente por la idea que alguien tiene de lo sagrado. Ése el costo de la convivencia, dicen. Si a alguien lastima mi opinión es causa suficiente para silenciarla.
Antes de hablar, debo calcular responsablemente el efecto de lo dicho. Si mi idea no aporta nada al otro, no merecería voz. Es vanidad la expresión que no contribuye al bienestar del mundo. Y si, a juicio de alguien, lo entristece, ha de ser excluida.
¿Ha de someterse la expresión independiente al código de la responsabilidad? No. Irresponsables han sido siempre las palabras que desafían la opinión común, las imágenes que cuestionan los prejuicios profundos, los argumentos que destrozan esas fantasías que sellan identidad.

Irresponsable es la denuncia que amenaza la concordia, que ofende al poderoso.
La sociedad monástica nos imagina a todos como soldaditos de la convivencia: guardianes de una ciudad amenazada. Habrá que recordarle a los republicanos de la autocensura que necesitamos también críticos que denuncien los dogmas.
Y que no hay denuncia de los prejuicios que no lastime. Un crítico no puede renunciar al ácido de su pluma sin renunciar a su cometido. Un artista ha de ser libre para profanar lo venerable. Un cartonista ha de ser inclemente en su burla. Irresponsables que han de desentenderse del efecto de sus expresiones.
Las buenas maneras tendrán su sitio pero ese sitio también tiene límites. Los templos de la irreverencia son tan necesarios en la ciudad como los templos de la devoción. ¿Sería habitable una sociedad poblada sólo por circunspectos? Que la prudencia sea un valor no quiere decir que sea el único, ni el supremo en todos los ámbitos de la vida.

La risa, la invención y la denuncia suelen nacer de una insolencia.

Thursday, February 13, 2014

Desobediencia civil, Constitución... y Salinas


Se busca Constitución
Reformas realizadas a la Constitución durante sus respectivas administraciones: Álvaro Obregón, 8; Plutarco Elías Calles, 18; Emilio Portes Gil, 2; Pascual Ortiz Rubio, 4; Abelardo L. Rodríguez, 22; Lázaro Cárdenas, 15; Manuel Ávila Camacho, 18; Miguel Alemán, 20; Adolfo Ruiz Cortines, 2; Adolfo López Mateos 11; Gustavo Díaz Ordaz, 19; Luis Echeverría, 40; José López Portillo, 34; Miguel de la Madrid, 66; Carlos Salinas de Gortari, 55; Ernesto Zedillo, 77; Vicente Fox, 31; Felipe Calderón, 110; y Enrique Peña Nieto, en un año, lleva 21. Sumados son 573.

Pablo González Casanova, en su memorable libro La democracia en México, editado en 1965, nos brinda el número de iniciativas presidenciales que hasta el año en que publicó la obra, habían sido rechazadas por la Cámara de Diputados. Cero, ninguna. Su idea era probar el poderío del mandatario en turno, su omnipotencia. Hemos cambiado. Ahora, bajo la dictadura de los partidos políticos, todos proponen y vuelven a proponer, aportan las reformas propias a través de legisladores de poca monta.


“Bienvenidos a la colonia Carlos Salinas de Gortari”
Cuando Salinas concluyó el sexenio, en México había 47 millones de pobres, un millón más que cuando lo arrancó. El 52% de la población de 1994 vivía en esa circunstancia.
El sexenio calderonista concluyó con 59.6 millones de personas en esta circunstancia; es decir, el 51.3% de la población, un aumento de 21% en el número de mexicanos que viven en esa circunstancia, en comparación con las cifras de 2006, la Comisión Económica para América Latina informó que en el último año del calderonismo y el primero de Enrique Peña Nieto, un millón de personas se sumó al universo de la pobreza.
La generación del cambio entrega al país una crisis mayúscula, política, económica y moral.


Desobediencia civil
Isidro H. Cisneros

Promotor de la no violencia, Gandhi utilizó frente a la opresión colonial británica, métodos de lucha social novedosos como la huelga de hambre, la negativa al pago de impuestos o la desobediencia de las leyes. Pregonó como forma de lucha la totalidad fidelidad a los dictados de la conciencia, desarrollando una enorme influencia moral sobre el proceso político que llevaría a la independencia de la India de la dominación inglesa. Gandhi enseña que la desobediencia es civil, porque quien la cumple afirma no cometer un acto de transgresión de su propio deber en cuanto ciudadano, sino todo lo contrario, considera que se comporta como buen ciudadano más bien desobedeciendo que obedeciendo las leyes emanadas de un orden político percibido como injusto y opresivo.
Diversos pensadores como Henry David Thoreau en su obra Desobediencia Civil o John Locke en sus Dos Tratados Sobre el Gobierno Civil plantean el problema de la felicidad pública y de las reglas morales que hacen posible la libertad de los ciudadanos en un Estado democrático. Sus argumentos sobre el derecho a la desobediencia civil en contra de la opresión son verdaderamente actuales. Dice Thoreau: “El gobierno en sí, que es únicamente el modo escogido por el pueblo para ejecutar su voluntad, está igualmente sujeto al abuso y la corrupción antes de que el pueblo pueda actuar a través suyo. La única obligación que tengo el derecho de asumir es la de hacer a cada momento lo que considero justo”, mientras que Locke agrega: “Allí donde acaba la ley empieza la tiranía, quien ejerciendo autoridad se excede en el poder que le fue otorgado por la ley, y se sirve de la fuerza para cargar sobre sus súbditos obligaciones que la ley no establece, deja de ser un magistrado y se le puede ofrecer resistencia”.
Las justificaciones de la desobediencia civil se encuentran en una ley moral superior a las leyes de cualquier gobierno. La eficacia de la resistencia civil radica en que es una forma de disenso que tiene motivaciones de conciencia. Busca renovar el orden jurídico y ciertas políticas de gobierno. Se entiende que la resistencia civil se presenta como último recurso cuando han fracaso los caminos de la persuasión y el diálogo. Representa una reivindicación del poder ciudadano frente a los políticos tradicionales, así como el derecho a la expresión pública y pacífica del disenso social. Es una forma de protesta legítima en los sistemas democráticos. La resistencia civil cuestiona la eficacia del orden constituido sin meterlo en crisis. Es considerada civil, porque acentúa el componente ciudadano en oposición a la sociedad política, y por el carácter público, pacífico y demostrativo de los actos de resistencia. Las dos características que la distinguen son la acción de grupo y la no violencia.
Cuando se habla de desobediencia civil es necesario tener presente que los dos polos de la acción política son la obediencia y la resistencia, y que el deber fundamental de toda persona sujeta a un ordenamiento jurídico es obedecer las leyes. Este deber se llama obligación política. La general y constante obediencia a las leyes es al mismo tiempo la condición y la prueba de la legitimidad del sistema político. El poder legitimo es aquel poder cuyos mandatos son, independientemente de sus contenidos, obedecidos. La desobediencia civil se lleva a cabo con el objetivo de demostrar públicamente la injusticia de una ley y para inducir al legislador a cambiarla. Expresa las esferas de autonomía de la sociedad civil.
El deber de la obediencia y el derecho a la resistencia son dos temas clásicos de la teoría política. El estudio de las formas de adquisición, ejercicio y conquista del poder, nunca abandonó la reflexión sobre las modalidades de resistencia a la opresión. La práctica de la desobediencia ciudadana es quizá, la única forma de presión legítima que sirve para modificar las relaciones de poder vigentes en el interés de los gobernados. No hay duda de que el viejo tema de la resistencia civil adquiere actualidad en el contexto que estamos viviendo. La saludable reactivación de la sociedad civil mexicana implica, sin embargo, el riesgo latente de un despertar caracterizado por las convocatorias fundamentalistas a la antipolítica y al rechazo de las instituciones y de sus representantes.

Tuesday, January 28, 2014

La Democracia en América

Escribe José Antonio Aguilar Rivera en Nexos:

Vale la pena citar en extenso las conclusiones al segundo volumen de la Democracia en América. Ahí Tocqueville describió la sociedad democrática: “las almas no son vigorosas, pero las costumbres son suaves y las leyes humanas. Si bien no hay grandes devociones y hay pocas virtudes que sean muy altas, brillantes y puras, en cambio los hábitos son constantes, la violencia es rara y la crueldad es casi desconocida. Los hombres viven vidas más largas y su propiedad está más segura. La vida no es muy vistosa, pero es muy cómoda y pacífica. Hay pocos placeres que sean muy groseros o muy delicados. Hay poca cortesía en los modales pero muy poca brutalidad en los gustos. Uno raramente encuentra hombres muy ilustrados o poblaciones muy ignorantes. El genio se vuelve escaso y la ilustración más común. La mente humana se desarrolla a través de los pequeños esfuerzos combinados de todos los hombres y no por el impulso poderoso de unos cuantos de ellos. Hay menos perfección, pero más fecundidad en los trabajos… casi todos los extremos se vuelven suaves y romos, casi todos los picos se desgastan para transitar a la medianía, que es a la vez menos alta y menos baja, menos brillante y menos oscura que lo que se había visto en el mundo. Veo esa masa innumerable compuesta de seres similares, en donde nada se eleva o cae. El espectáculo de esta uniformidad universal (y de esta mediocridad) me entristece y me asusta, y estoy tentado a lamentar la sociedad que ya no existe. Cuando el mundo estaba lleno de hombres muy grandes y muy pequeños, muy ricos y muy pobres, muy ilustrados y muy ignorantes (muy afortunados y muy miserables), volteaba la vista de los segundos para fijarme en los primeros y éstos deleitaban mi mirada. Pero entiendo que este placer surgía de mi debilidad; puedo discriminar y escoger de entre tantos objetos aquellos que me placen porque no puedo ver todo lo que me rodea a la vez. No le ocurre así al Ser eterno y todopoderoso, cuyos ojos necesariamente abarcan, a la vez, a toda la humanidad y a cada hombre en particular. Es natural creer que lo que más satisface la vista del creador y preservador de la humanidad no es la prosperidad singular de unos cuantos sino el mayor bienestar de todos, así que lo que me parece decadencia a sus ojos es progreso; lo que me lastima, a él le place. La igualdad es, tal vez, menos alta, pero es más justa y su justicia conforma su grandeza y su hermosura”. 

Monday, September 23, 2013

Maneras de que un gobierno envíe mensajes a una sociedad

Hay muchas maneras de que un gobierno envíe mensajes a una sociedad. El manotazo de Díaz Ordaz en el Congreso de la Unión decía no solamente que mantendría una mano dura sino que asumía las consecuencias. O el traje militar de Felipe Calderón. Los ejemplos sobran. En nueve meses de gobierno, Enrique Peña Nieto mandó un primer mensaje relacionado con la impartición de justicia: si Florence Cassez no recibió los beneficios de un sistema judicial justo, debía ser excarcelada. Salió libre. Un triunfo para el debido proceso y una bofetada para un sexenio, el de Calderón, que en aras de una guerra violó los derechos de miles, según organizaciones nacionales e internacionales. Luego vinieron otros mensajes del sexenio de Peña Nieto. En un principio, el arresto de Elba Esther Gordillo se tomó como una causa justa y luego derivó en lo de siempre: un arresto político más. Le siguieron, en cascada, otra serie de liberaciones que hasta la fecha son incomprensibles. Primero Raúl Salinas de Gortari: quedó libre y le regresaron sus bienes. Luego fue la salida del narcotraficante Rafael Caro Quintero. Después, la del asesino intelectual del periodista Manuel Buendía; el ex titular de la extinta Dirección Federal de Seguridad, José Antonio Zorrilla, abandonó la cárcel. Poco antes salieron los generales de prisión, en un caso que  remendaba un error deliberado de la justicia en tiempos de Calderón. El último mensaje que ha enviado el sistema judicial en tiempos de Peña Nieto es que no importa la impartición de la justicia, sino el peso que se tiene en el Estado para que se te haga justicia. A los amigos, la benevolencia; a los opositores, la mano dura. En un país en el que un hombre vinculado con el pantano más sucio puede estar libre; en un país donde un maestro indígena lleva 13 años encarcelado sin pruebas, habría que preguntarse cuál es la idea del progreso. Desgraciado, tzotzil Patishtán, que no tiene un hermano ex Presidente, ni cuentas en Suiza, ni pasaportes falsos con un apellido distinto. Desgraciado Patishtán, quien por azares de la vida no es parte del Grupo Atlacomulco, ni se acuesta con españolas hermosas, ni tiene yates ni ranchos incontables, como Raúl Salinas de Gortari.

 Sinembargo, septiembre13

Wednesday, July 31, 2013

Cifras, Tecnopolitica


Tecnopolítica
Isidro H. Cisneros

La tecnopolítica representa el uso táctico y estratégico de los instrumentos electrónicos para la comunicación y la acción colectiva. Es la capacidad de apropiación de las herramientas digitales para el libre acceso a la información. La tecnopolítica es resultado de la presencia avasalladora de la tecnología en las sociedades modernas, lo que impacta el funcionamiento tradicional de los procesos políticos. es parte de la denominada “revolución tecnológica”, que se caracteriza por el creciente número de decisiones técnicas concernientes a cuestiones políticas que modifican los contenidos del proceso gubernamental y legislativo, por el desarrollo de los aparatos administrativos públicos y privados a través de técnicas dirigidas a maximizar la eficiencia, y por la conformación de nuevos grupos sociales formados por técnicos, managers y expertos en informática, quienes a pesar de su distinción y fragmentación objetiva, tienden a asociarse con el poder. Las nuevas tecnologías permiten la reconstrucción de la acción colectiva y del espacio político, al mismo tiempo, hacen posible la socialización en gran escala de la información. La tecnopolítica expresa la capacidad de las multitudes conectadas, de los cerebros y cuerpos en red, para crear acción colectiva.

Presenciamos nuevas formas de acción política que se desarrollan en red. Representa la apropiación masiva de las redes sociales y la aparición de “nuevas herramientas de libertad” con objetivos de organización y comunicación política. Expresa el poder de la cooperación en red y la apertura hacia nuevos horizontes de acción colectiva. En suma, la tecnopolítica constituye un desafío a los tradicionales sistemas de representación política y apunta hacia un posible desarrollo de los regímenes democráticos.


Violencia y Pobreza




Thursday, July 25, 2013

Abstencionismo y federalismo electoral

Es claro que el abstencionismo en materia electoral constituye un problema de educación cívica y responsabilidad social. Sin embargo, si una persona no acude a las urnas, también puede ser producto de una decisión libre y razonada. Consecuentemente, lo primero que hay que distinguir en el abstencionismo es la presencia de una voluntad consciente de no acudir a las urnas, estando calificado para ello. Éste es el abstencionismo activo, que expresa una voluntad manifiesta de no votar, y debe distinguirse del abstencionismo pasivo, en donde el elector enfrenta obstáculos técnicos y estructurales que imposibilitan la votación, como en los casos de quienes se encuentran en el extranjero, cambian su domicilio y no se actualizan en el padrón, o los que simplemente han extraviado su credencial de elector. Una inadecuada organización electoral, condiciones naturales, meteorológicas o el estado de salud del votante, hacen que el resultado sea el mismo: la abstención.
El abstencionismo activo tiene varias explicaciones. Unos lo ven como síntoma de un progresivo desencanto hacia la forma de gobierno, otros como una modalidad de protesta contra el sistema o como inconformidad respecto a las opciones que representan los partidos. El abstencionismo activo es la exteriorización de un malestar social respecto a la clase política en su conjunto, que desincentiva el sufragio.
El abstencionismo refleja falta de credibilidad en los políticos, alejando al ciudadano de la participación, incrementando la apatía y la indiferencia. El elevado abstencionismo es prueba de un desempeño de los partidos por debajo de las expectativas de los ciudadanos. El agotamiento de su capacidad renovadora, las dificultades para el acceso de los ciudadanos a la contienda electoral, los exagerados gastos de campaña, las tendencias oligárquicas, así como la ausencia de democracia interna en los partidos, son señales preocupantes de nuestro tiempo.


Isidro H. Cisneros


Imágenes

Autodefensas

Maraton

Planton



Tuesday, July 09, 2013

Carta de Lincoln al maestro de su hijo

Aquí una bella carta de Abraham Lincoln (1830) dirigida a la escuela donde había inscrito a su hijo. Me pregunto si en todas partes comprenderán estas ideas sobre la enseñanza.

Estimado Profesor:
Él debe aprender que no todos los hombres son justos ni veraces, pero enséñele que por cada villano hay un héroe y que por cada egoísta hay un líder dedicado y comprometido.
También enséñele que por cada enemigo existe un amigo y que más vale una moneda ganada honradamente que una moneda robada. Enséñele a perder y también a disfrutar correctamente de las victorias. Aléjelo de la envidia y que conozca la alegría que reside en la silenciosa sonrisa.
Explíquele que vale más una derrota honrosa que una victoria vergonzosa. Que crea en sí mismo y sus capacidades aunque quede solo y tenga que lidiar contra el mundo entero.
Enséñele a ser gentil con los buenos y duro con los perversos. Instrúyalo a que no haga las cosas porque simplemente otros las hacen, que sea amante de los valores.
Que aprenda a escuchar a todos, pero que a la hora de la verdad, decida por sí mismo.
Enséñele a ignorar los gritos de las multitudes que sólo reclaman derechos sin pagar el costo de sus obligaciones, enséñele a luchar por lo que crea justo.
Trátelo bien pero no lo mime ni lo adule, déjelo que se haga fuerte solo. Incúlquele valor y coraje pero también paciencia, constancia y sobriedad.
Sólo si tiene fe en si mismo, tendrá fe también en los hombres.

Entiendo que le estoy pidiendo mucho pero haga todo aquello que pueda. Se trata nada más de un pequeño y lindo amigo. Es mi hijo”.



* * *

Astillero
El caso de Góngora ha resultado especialmente escandaloso por la prominencia de los cargos judiciales que ocupó y por el talante crítico y progresista con el que usualmente actuó. Considerado como hombre de izquierda en la conservadora cúpula del Poder Judicial, aunque siempre respetuoso de formas e institucionalidad, desembocó abiertamente en la participación política al lado de Andrés Manuel López Obrador en su segunda candidatura presidencial.
En tal contexto resultaron gravemente contradictorios los alegatos y el proceder del ministro en retiro contra quien fue su compañera e incluso contra los intereses de sus dos hijos. Indefendible fue su comportamiento y grotesco el hecho de que en segmentos que podrían considerarse de pensamiento avanzado anidaran las peores formas de relación familiar, criterios clasistas para la asignación de pensiones alimentarias, e incluso indicios de conflicto de intereses al haber dado empleo a su compañera en la misma Corte, y de tráfico de influencias en el litigio que llevó a la cárcel de manera censurable a la misma Orozco.
La irritación que provocó la conducta del ministro en retiro abre el camino al análisis y la denuncia de casos similares cometidos en las alturas del poder y en la planicie ciudadana. Un ejemplo de esa disposición se ha visto en ocho espacios periodísticos que concertaron ayer la publicación de un mismo texto bajo el título de #BastaDeGóngoras, con las firmas de Carlos Puig, Salvador Camarena, Katia D’Artigues, Gabriela Warkentin, Bárbara Anderson, Gabriel Bauducco, Yuriria Sierra y Nacho Lozano. A lo largo de dicho texto concertado se menciona directamente el caso de Góngora Pimentel y en términos generales los que han sucedido y siguen sucediendo en el país, pero sin citar, para dar mejor ejemplo de esos abusos de poder, lo referente a Enrique Peña Nieto y Arturo Montiel, los mexiquenses acusados constante y documentadamente de faltar a sus obligaciones familiares y de utilizar su peso político para arrollar las pretensiones justicieras de dos mujeres.
La señora Maritza Díaz Hernández ha denunciado de manera insistente la desobligada conducta de Peña Nieto hacia ese pequeño. Para conjurar el escándalo que podrían suscitar ése y otros episodios similares, el propio Peña Nieto abordó el tema siendo candidato presidencial, con lo que la voracidad mediática tan demostrada en otros casos se dio por saciada.
El impulsor principal de la carrera del propio Peña, el ex gobernador Arturo Montiel, también ha sido acusado con insistencia de utilizar con pericia marrullera los vericuetos legales para impedir que tres hijos regresen con su madre, la francesa Maude Versini. Desde el 16 de diciembre de 2011, cuando llegaron a México a visitar a su padre conforme a un entendimiento entre los progenitores, esos tres pequeños han sido retenidos aquí y, a pesar de que la francesa ha ganado todos los juicios entablados al respecto, diversas maniobras leguleyas han ido posponiendo posteriores resoluciones, con el resultado concreto de que la madre sigue sin ver a sus hijos y el poderoso padre mexicano continúa haciendo sentir el poder de las influencias, sobre todo en este sexenio en el que hay agradecimiento siempre dispuesto a hacer favores al tío, maestro y promotor. Así que, ¿cuándo se publicarán textos concertados con la etiqueta específica de #BastaDePeñasYMontieles?



Nota: Los fragmentos de artículos fueron reproducido aquí sin permiso expreso del autor(es). En caso de que éste último lo requiera, será retirado inmediatamente. El material que publica este blog sólo tiene un fin informativo,  sin ánimo de lucro.

Saturday, June 01, 2013

Semana: El Facebook de Cortazar y los jovenes y la cultura

Lunes
Existe una amplia corriente de opinión que considera que durante los años de "gobierno sin mayoría" (1997-2012) el Congreso estuvo paralizado. Nada más alejado a la verdad. Durante ese período se expidieron 69 decretos de reforma que en conjunto modificaron 163 artículos de la Constitución. La Constitución que recibió Peña es bien distinta a la que dejó el PRI en el 2000.

Martes



Miércoles
El Facebook de Julio Cortázar
Por: Iván Thays
Gabriel García Márquez tendría una página casi sin actividad, etiquetado en muchas fotos y textos de sus amigos, contestando con ironía alguna que otra frase. Jamás pondría "Me Gusta". A nada. Eso no va con él.
Carlos Fuentes sería un heavy user. Constantemente actualizaría su página con enlaces a lecturas, en francés, inglés y castellano, a noticias internacionales sobre política, cultura, economía. Colgaría largos, interminables estatus con posturas políticas y crearía ábumes con fotografías donde se le vería, inevitablemente elegante y sonriente, en países remotos o sitios célebres. ¿Sería quizá un adicto al Foursquare? Probablemente, pero de ninguna manera al Twitter.
Mario Vargas Llosa tendría un perfil parecido al de Fuentes, quizá más combativo pero menos frecuente. A diferencia de García Márquez y de Fuentes, sería muy selectivo al aceptar amistades, colgaría muy pocas fotos y antes que escribir estatus se dedicaría a comentar en las páginas de los demás. Sería un argumentador feroz, culto e ingenioso, siempre con la última palabra y dispuesto a discutir incluso con los troll. Tampoco tendría Twitter.
¿Y Julio Cortázar? Ninguno como él para aprovechar al máximo las redes sociales. No solo tendría una cuenta de Facebook o Twitter, sino de cualquier plataforma que apareciese, aunque solo fuera por curiosidad. Incluso, se me ocurre, tendría varias cuentas de Facebook, y aprovecharía las cuentas falsas para crear conversaciones y situaciones absurdas, cómicas o complejas en su cuenta real. Intervendría en todas las conversaciones (incluso en el consejo sobre el mejor método para sacar manchas de grasa), pondría centenares de "Me Gusta", colgaría videos de YouTube de jazz, situaciones extrañas, bromas y gatos. Hablaría de todo, incluso de deporte. Sus estatus políticos serían serios pero también escribiría textos divertidos. Obviamente, lo suyo sería el juego de palabras. Sería adicto al Instagram. Subiría fotos de objetos, carteles, personas, paisajes, animales, mientras pasea y acompañados por textos breves o titulados con ingenio. Su cuenta de Pinterest sería, simplemente, espléndida, de visita obligatoria, como un museo maravilloso donde cada foto es un hallazgo. Sus enlaces seguirían la misma lógica del asombro ante el absurdo del mundo. "Juegos de la imaginación, dice el señor cuerdo que nunca falta entre los locos" dijo alguna vez Cortázar.

Jueves
Cada joven es un objetivo ambulante sobre el que las corporaciones se lanzan despiadadamente a fin de asegurarse que no le quede un solo momento libre. Para cada instante de ocio hay un artilugio de consumo al que son adictos. Los jóvenes son consumidores a quienes no se deja en paz un solo instante. ¿Cómo van a desarrollar la capacidad necesaria para disfrutar el arte con la tranquilidad que exige la contemplación estética cuando los están bombardeando con productos edulcorados de bajísimo valor nutritivo y entretenimiento basura? el país está enganchado al consumo de bazofia cultural, por la sencilla razón de que es lo que las corporaciones necesitan para seguir ganando dinero de manera incontrolada. Cada vez que un joven abre un libro es tiempo que pasa sin pulsar botones, sin pedir papel higiénico por Amazon. Si a una chica o a un chico les da por leer poesía, se salen de la cadena de producción de dinero y obtención de beneficios. A las corporaciones les resulta insoportable la idea de que nadie le dedique a una novela las 20 o 30 horas que exige su lectura. Las multinacionales han secuestrado la imaginación de los jóvenes y no les van a dejar volver a la lectura. No. Fucking Way.

Viernes
El alcalde y las instituciones
Abraham Nuncio
El equivalente de mandar al diablo, como lo hizo Andrés Manuel López Obrador, unas instituciones dominadas por la trampa, la corrupción, la simulación y la ineficacia.Pero esa equivalencia la pasaron por alto funcionarios estatales y federales, empresarios, dirigentes de partidos y ciertos medios. Si un político se propone tomar por los cuernos al toro de la desigualdad, qué terrible y condenable; si una actitud semejante, pero en otro sentido proviene de un político que se concibió en su adolescencia como un guerrillero desde la cima de su fortuna, qué admirable y enaltecedor. Con tal que les garantizara su seguridad, ¿por qué reprocharle actuar como los mismos a los que combatía y enviar al caño el estado de derecho por el que claman cada vez que ven afectados sus muy particulares intereses?
Mauricio Fernández se expresa, además, con la libertad que lo hace un López Obrador o un Fernández Noroña; éstos, empero, no son ricos. Vivimos en un país donde son pocos los que se expresan así, y de los pocos que lo hacen la mayoría no tiene el imán que le atribuyen al dinero los que sustituyen la posibilidad de ser más por la de poseer más: los acosados al extremo por la necesidad, los nuevos ricos, los clasemedieros trepadores.
Otra cosa es que una población decida autodefenderse. Pero esto hace que los hipócritas pongan el grito en el cielo. Si los ricos pueden pagarse su grupo de rudos, ¿por qué las comunidades pobres no pueden tener su policía propia? Ni unos ni otros debieran, si hubiese autoridades incorruptibles y eficaces para garantizar la seguridad de todos. No las hay.En El alcalde, Mauricio Fernández dice que no aspira a la gubernatura. “Sólo un pendejo o un corrupto” querría ser gobernador. Él no. ¿Tampoco presidente de la República? Si las elecciones son susceptibles de compra y él pudo comprar el esqueleto de un apatosaurio en 20 millones de dólares, todo es que lo desee.


Tuesday, November 27, 2012

René Delgado, Mal Fin


Doce años concluyen y, con ellos, un capítulo terrible de nuestra historia política y social, un pasaje que inició clamando en coro "no nos falles", ante Vicente Fox, y culminó reclamando a gritos "no más sangre", a Felipe Calderón.
El voto útil por la inutilidad del voto. El bono democrático por los puntos de popularidad. Las ideas por las ocurrencias. El gobierno de soluciones por la administración de problemas. Los peces gordos por los charales. Las manos limpias por las manos ensangrentadas. La brega de eternidad por la brecha de oportunidad. La razón por el spot. El discurso por la narrativa, el boletín o la declaración. La capacidad por la lealtad. El castigo justo por la impunidad garantizada. El signo por el símbolo. La doctrina por el dogma. El tributo por la extorsión. La memoria por el olvido. El vivir mejor por el morir más pronto. La liebre por el gato.
Uno alto, otro bajo: ambos con la misma estatura. Uno escogió al partido para postularse, a otro lo escogió el partido para postularlo: los dos hundieron al partido. Uno se desentendió de los amigos en el gobierno, otro los privilegió en él: ambos terminaron solos. Uno ganó la elección con legitimidad, otro la ganó sin ella: ninguno conquistó el gobierno. Uno fue un político a la carrera, otro un político de carrera. Uno bravucón, otro aventado, ambos insensatos. Uno quiso sacar al PRI, otro meter al PAN: ni uno ni otro hicieron. Uno cómico, otro trágico: ambos melodramáticos. Uno frívolo, otro solemne: ninguno serio.
Como ningún otro mandatario, Vicente Fox tuvo las mejores condiciones económicas, políticas y sociales para hacer de la alternancia la alternativa, para emprender la reforma del poder. Después de aquella hazaña no había más, en cierto modo su sexenio terminó antes de empezar, traspuso el umbral de la historia del mismo día de su elección y, entonces, contaba con la paz y la posibilidad de hacer algo más. Por poco que hiciera, tenía asegurado un sitio en la historia pero, por lo visto, renunció a la idea de darle un verdadero contenido democrático al régimen que se negó a inaugurar.
Las condiciones en que Felipe Calderón accedió al poder fueron muy distintas, pero en la adversidad estaba su posibilidad. El recuento de votos debió interesarle más a él que Andrés Manuel López Obrador y en el origen de su mandato fijó su destino. Buscar la legitimación a través de una guerra sin sentido, sin conocer al enemigo ni a su tropa, sin reconocer ni convocar a los aliados, sin entender el carácter transnacional del crimen organizado y abandonando los otros frentes que, en su conjunto, integran un gobierno, terminó por convertirlo en el administrador de una serie de problemas sin posibilidad de solución.

Thursday, November 24, 2011

columnas: 24 de noviembre

Los medios deben tolerar un mayor grado de crítica que los individuos, incluso en presuntas cuestiones de honor. Recuerdo haber leído en los años nacientes de La Jornada un artículo de Eduardo Galeano donde rechazaba la moda de la ambigüedad y la niebla, y exaltaba la alegría de tomar partido y elegir. Bienvenidos, pues, la polémica y el riesgo. Bienvenida la confrontación de ideas y puntos de vista. Ciro Gómez Leyva

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Ahora que lo pienso, Peña Nieto se siente tan seguro de su triunfo que por eso menosprecia las precampañas, se niega a debatir con nadie y sacó a empellones a Don Beltrone de la contienda, sin importarle siquiera la posibilidad de quedarse sin su Juanito legítimo. Cree tener tan ganada de calle la contienda electoral, que comienza a cometer el peor error, además de defender a Moreira como si fuera su nuevo inspector Baz Baz: sentirse winner como Justin Bieber, y comportarse a sus alturas, cuando todavía no se gana realmente nada, salvo los panegíricos desmedidos de los pedigüeños y los oportunistas. Jairo Calixto Albarrán

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Aunque en los primeros momentos de la presentación se hace una referencia al libro autobiográfico de Barack Obama, inmediatamente Héctor Aguilar Camín nos regresa a la sensatez cuando pregunta a Peña cómo creer las buenas y concretas ideas del libro México, la gran esperanza, si el virtual candidato no le pide al presidente de su partido, Humberto Moreira, que rinda cuentas de las finanzas de Coahuila, o si no nos explica cómo se hará una reforma educativa aliado con Elba. O si no nos dice cómo se logrará el desarrollo sustentable con un aliado como el Verde, al que le urge la pena de muerte. Carlos Puig

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No sería la primera vez que un candidato puntero al inicio de una competencia electoral pierda súbitamente la ventaja frente a sus rivales y termine en segundo y hasta tercer lugar. Las razones de su derrota pueden ser muchas y muy diversas; sin embargo, no son pocos los casos en que los antes afortunados se tropiezan con sus propios errores, o incurren en comportamientos autodestructivos que los conducen al fracaso. Soledad Loaeza

Sunday, June 26, 2011

Un aldabonazo en la puerta de la desdicha



El argumento de El extranjero de A. Camus, se inicia narrando la cotidianidad mediocre de Mersault, -un ciudadano blanco, oficinista menor de la burocracia estatal. Ese hombre común, de carácter apático pero entusiasta del goce sensual (el sexo, el sol, el mar), es llamado un sábado al asilo de ancianos donde ha fallecido su madre, y después de cumplir sin dolor manifiesto con los ritos comunes de la velada fúnebre, de la ceremonia religiosa y del entierro, reemprende inmediatamente su monótona vida habitual: esa misma tarde sabatina va al cine con su amante a ver una película cómica. Al día siguiente, domingo, va con su amigo Raymond a una playa común aledaña de un barrio árabe. Allí, y en el único momento violento de la novela, los amigos tienen una reyerta con dos árabes que perseguían a Raymond por un lío con una mujer. Apuñalado en un brazo, Raymond trata de disparar un revólver, Mersault se lo arrebata para impedir el asesinato, y, agobiado por el insoportable calor canicular, vaga por la playa, reencuentra por casualidad al árabe heridor de su amigo y desapasionadamente, como cediendo a un abotagamiento bajo la conspiración del sol cegador, el calor, el revólver inconscientemente empuñado y el propio hastío, dispara contra el árabe. “Y el disparo fue como un aldabonazo en la puerta de la desdicha”.

Objeto de la justicia, no asumiéndose como un criminal, se siente extranjero en la realidad común, un hombre desligado de los valores morales que pretenden dar sentido a la vida. Ahora es un (no profesional) pensador del absurdo: indiferente al bien y al mal, para él lo que llamamos vida es sólo existencia pura y simple, el mundo no tiene ni acata una significación, es impasible ante el goce o el dolor de los hombres. En Mersault ha nacido una suerte de conscientemente inútil revuelta interior: la vida es absurda y sólo consentir lúcidamente (¿e irónicamente?) en ello le da un sentido.

Friday, June 03, 2011

sobre la reforma política de México

Cómo construir mayorías en el Legislativo. Una es operar sobre el sistema de partidos. Otra es operar sobre el sistema electoral, es decir, sobre la manera que se traducen votos en escaños. No hay un solo método para construir una mayoría legislativa.

Un presidente que para sacar sus reformas acuda de manera regular al referéndum, haría prácticamente decorativas a las instituciones mediadoras donde se expresa la pluralidad política. Me refiero al Congreso. El referéndum tiene que ser una fórmula extrema y complementaria de la democracia representativa, no una catapulta para desgastar aún más al circuito representativo.

El proceso legislativo es lento, difícil, laborioso, porque traduce fielmente la pluralidad ideológica. La esencia de la democracia representativa es identificar soberanía popular con mayoría legislativa. Pueden existir, para distintos tipos de decisiones, diferentes tipos de mayoría: simple, absoluta o calificada. Puede uno, excepcionalmente, sustituir la mayoría calificada de la democracia representativa por la mayoría simple de la democracia directa: eso es el referéndum constitucional.

No es fácil conciliar el derecho de las mayorías a decidir con el derecho de las minorías a discrepar. Es el viejo problema de la democracia representativa: cómo establecer reglas para que unos pocos, en nombre de algunos, gobiernen a todos.

Para resolver esa encrucijada se necesita garantizar que la mayoría hecha gobierno no obstruya la posibilidad de la alternancia política, que es la esencia del respeto a las minorías. Si ningún partido tiene mayoría es porque el electorado no quiere darle demasiado poder a nadie. Y si diversos partidos minoritarios no logran ponerse de acuerdo es porque carecen de cultura democrática. Pero eso es una doble falacia. No existe una voluntad ciudadana abstracta independiente de reglas electorales concretas. La voluntad del electorado define qué mayoría particular se constituye, no cómo se construyen en general las mayorías. Por otro lado, los partidos políticos existen para ganar elecciones y llegar al poder y sólo se ponen de acuerdo con partidos opuestos si eso les ayuda a ganar elecciones para llegar al poder.

Siempre está la posibilidad de construir mayoría a través de la negociación y el acuerdo. Existe hoy una contradicción entre sistema electoral y sistema de gobierno. Entonces hay que definir: o me quedo con el primero y cambio el segundo, o me quedo con el segundo y cambio el primero. Una cosa son las mayorías electorales y otra son las mayorías parlamentarias. Son dos fenómenos distintos que responden a factores y lógicas distintas. Se puede crear mayorías electorales y no tener mayorías parlamentarias. Se puede crear mayorías electorales antes de las urnas (coaliciones) o en las propias urnas (el voto mayoritario a un partido) pero después no traducirse en coaliciones al interior del Congreso.

La discusión es cómo se construye la mayoría. Uno, operar sobre el sistema de partidos, intentar diseñar un sistema bipartidista que por definición genera mayoría. La otra fórmula es la de otorgar por ley la mayoría absoluta en el Congreso a quien obtiene la mayoría relativa de votos en las urnas. Creo que la representación en el Congreso debe mantener una correlación lo más exacta posible entre votos y escaños. Si la solución no es excluir partidos ni artificialmente convertir a una mayoría relativa de votos en una mayoría absoluta de representantes, hay que operar sobre el sistema de gobierno para facilitar la edificación de una mayoría.

Estoy en contra de la retórica que ha puesto en pie las candidaturas independientes: esa confrontación entre ciudadanos y políticos, en donde los ciudadanos serían los portadores de los valores positivos y los políticos de los valores negativos. Nos vamos a encontrar con que los candidatos independientes son partidos que no dicen su nombre. Pensemos en los candidatos independientes a la presidencia de la República: ¿puede alguien ser candidato a la presidencia de la República sin que lo acompañen candidatos a senadores, a diputados? Si la ley obliga a que el candidato presidencial vaya acompañado de candidatos a senadores y diputados, no habrá duda de que estamos frente a un partido. Ahora, si no se pone esa condición, será un partido personalista, una plataforma eficiente de lanzamiento para llevar a alguien a la presidencia, que en el caso de ganar lo haría sin un solo diputado y un solo senador de su propia organización. Los partidos políticos son inescapables ahí donde hay elecciones y ahí donde hay Parlamentos. Se pueden llamar alianzas, movimientos, como se quiera, pero no dejan de ser partidos.

El sistema presidencial tiene ese problema; se requiere el acuerdo de dos poderes para procesar las decisiones.

Los temas de referéndum, plebiscito, iniciativa popular, pueden ser procesados y ojalá no se sobrevenda la idea de que nos van a resolver los problemas de gobierno. Ésas son fórmulas que pueden ser adicionales a la democracia representativa, que pueden ser utilizadas de vez en vez, pero que no pueden ni deben sustituir los mecanismos de la democracia representativa.

Madison lo dijo bien: el Congreso debe ratificar a los miembros del gabinete pero sólo el presidente puede nombrarlos y removerlos: no debe comprometerse la independencia política del Ejecutivo frente al Legislativo.

Una reforma que conciliara mejor equidad en la representación política con eficacia en la acción legislativa.

Me parece que en este país hace falta una reforma del poder, más que una reforma política: una reforma del poder que acabe con la impunidad, con los privilegios de los sindicatos, los privilegios de los monopolios, la tramitología, la incapacidad y corrupción burocráticas. Lo que urge cambiar son las instituciones económicas y de impartición de justicia, y los incentivos que generan.

Wednesday, June 01, 2011

La democracia y sus límites

Para formular un juicio sobre el desarrollo de la democracia en un país determinado no se debe hacer la pregunta ‘¿quién vota?’ sino ‘¿en cuáles asuntos puede uno votar?’. La democracia es compatible con la desigualdad, la injusticia, el cumplimiento parcial de las leyes, las mentiras y la ofuscación, un estilo político tecnocrático, e incluso con una buena dosis de violencia arbitraria. La vida cotidiana de la política democrática no es un espectáculo que inspire reverencia: una riña sin fin entre ambiciones mezquinas, retórica cuyo propósito es ocultar y engañar, dudosas conexiones entre el poder y el dinero, leyes que no pretenden siquiera ser justas, políticas que refuerzan el privilegio. No sorprende, por tanto, que después de la liberalización, la transición y la consolidación, hayamos descubierto que hay algo que todavía falta mejorar: la democracia. Como John Stuart Mill observó en alguna parte, “sin salarios decentes y alfabetismo universal, ningún gobierno de opinión pública es posible”. Mas no hay nada en la democracia per se que garantice que los salarios serán decentes y el alfabetismo universal. La solución del siglo XIX a este problema fue restringir la ciudadanía a quienes estuvieran en condiciones de ejercerla. Pero hoy la ciudadanía es nominalmente universal, al tiempo que muchas personas no disfrutan de las condiciones necesarias para ejercerla.

Los gobiernos que emanan de elecciones democráticas pueden ser: ineficientes e incapaces, corruptos e irresponsables, cortos de miras y dominados por intereses particulares. Se dio por sentado que el fin del dominio del PRI traería en automático una etapa en la que las políticas consensuadas produjeran políticas públicas que respondieran mejor al “interés público”, entendidas como aquellas que alientan el crecimiento económico, servicios públicos universales y de calidad, más justicia social, menor corrupción y sobre todo nuevas formas del ejercicio del poder. La ecuación de la democracia tiene dos lados. Conlleva y exige no sólo la representación plural sino la cooperación entre los integrantes de esa pluralidad, no sólo la clara delimitación entre las facultades de las ramas de gobierno sino su colaboración, no sólo el establecimiento de nuevas reglas de la competencia sino la disposición a respetarlas, no sólo la creación de órganos autónomos sino el compromiso de no capturarlos y acogerse a sus decisiones. Pusimos en práctica las primeras pero no las segundas.

Más que el arreglo político que define la forma de gobierno —sistemas parlamentarios exitosos y desastrosos, presidencialismos prósperos y ruinosos, multipartidismos productivos e ineficaces, gobiernos divididos en pleitos paralizantes y capaces de llegar a acuerdos— son las instituciones económicas y legales las que modelan la conducta de las elites y de los ciudadanos. Por eso habría que apostar a aquellas reformas que lleven al crecimiento económico y al fortalecimiento de la legalidad. Seguimos siendo un país de fueros y privilegios y no uno de igualdad ante la ley.

Friday, February 11, 2011

Elegía de los candados

Fernando Escalante

La crisis de seguridad sirve para justificar cualquier cosa, porque la gente tiene miedo, y está dispuesta a admitir lo que sea: penas de cincuenta años, cadena perpetua, pena de muerte, más policías, mando único, el ejército, la marina, ¡lo que sea! Si se trata de detener a los malos o de matarlos ¡qué más da que los federales abran el equipaje de los turistas! O que graben conversaciones, que intervengan teléfonos, que abran correspondencia, que revienten cerraduras, que entren donde sea, con orden judicial o sin ella… En ésas estamos. Nos hemos ido acostumbrando a ver cateos sin mandato judicial, conversaciones telefónicas grabadas que circulan en los medios, paquetes abiertos, hallazgos impensados de cuentas bancarias. Y nadie se atreve a levantar la voz. Ni se atreverá cuando veamos que con esos mismos métodos se trata de defenestrar candidatos dentro de un año.

Se ha ido legitimando en los hechos una práctica policiaca cada vez menos escrupulosa, cada vez menos cuidadosa de los derechos humanos y de las garantías procesales. Todo se explica por la espantosa amenaza que representa “el crimen organizado”, y se justifica, finalmente, con la invocación iracunda del estado de derecho... La receta es simplísima, y más vieja que andar a pie. Se trata de administrar el miedo para aumentar los poderes de la policía, sortear las garantías procesales y derogar en la práctica el derecho a la privacidad. Lo malo es que así ni siquiera se gobierna: apenas se manda, y eso por un rato. Mientras se destruye todo lo demás.

Sunday, January 16, 2011

Advertidos




Durante décadas se les advirtió que sus formas de hacer política y su estrategia económica excluyen -de la economía y de la política- a muchas personas. Desde los tiempos de Salinas se les dijo que no estaba bien hacer fraude ni negociar a espaldas del electorado los puestos de elección popular ni repartir la propiedad pública entre un puñado de logreros ni generar riqueza selectiva a costa de hundir a una porcion en una miseria sin esperanzas; que no era correcto el reclutamiento por medio de la corrupción, que no se debía pervertir la política social convirtiéndola en ariete electorero ni pregonar el triunfo personal por encima del interés colectivo, ni destruir el tejido social con tal de presumir ingresos a la OCDE y demás mamarrachadas de yuppie. Y después se les señaló que no estaba bien endeudar al conjunto de la ciudadanía para salvar a unos cuantos rateros de cuello blanco, que era contraproducente tripular la inflación para beneficiar a unos cuantos y joder a la mayoría. Se les dijo que a fuerza de adelgazar al Estado acabarían por suprimir su presencia no sólo en los ramos económicos sino también en territorios.
Se les hizo ver que los hijastros del presidente no debían adquirir propiedad pública en una parte ínfima de su valor para luego revenderla cien veces más cara; que las corporaciones de la fuerza pública deben dar ejemplo de conducta legal incluso cuando se trata de reprimir. Se les dijo, oligarcas, gobernantes y funcionarios, que era contraproducente combatir la delincuencia sólo en sus expresiones últimas, y era necesario atacar las causas: la desintegración social, la miseria, las carencias de empleo, educación y salud, la marginación social.
Pero no hicieron caso. Su soberbia y su ambición no han tenido límites, y ahora hay, en Michoacán, en Ciudad Juárez, en el noreste y en otras zonas del país, un asunto aterrador: la delincuencia con respaldo social. Ese respaldo no se produce nada más porque haya malos ciudadanos, sino porque ustedes, potentados, legisladores, ministros, gobernadores, secretarios, caciques y charros sindicales, han privado a millones de personas de todo margen para ejercer su ciudadanía, de reclamar justicia si no es por propia mano y de ganarse la vida en otro ámbito que el de la delincuencia.
Acaso esta catástrofe sí era lo que pretendían lograr desde un principio. Pero ahora no vayan a salir con que nadie se los dijo.

Monday, December 13, 2010

La Providencia al poder



Cada vez que un escéptico se pregunta en voz alta qué demonios nos trajo la democracia, me da por recordar la pregunta antiquísima: ¿Qué te trajo Santa Claus? Más que grandes sorpresas, del viejo del costal esperaba uno el cumplimiento fiel de sus expectativas, si para eso le había escrito una carta puntual donde especificaba sus precisos deseos al respecto, sostenidos por cierto en la que solía ser una declaración falseada. “Querido Santa Claus: Me he portado muy bien…”, arrancaba uno con cierta desvergüenza, si bien ya preguntándose si el hombre del trineo tendría algún recurso telepático para identificar las patrañas de cada remitente.
Esperar que la democracia por sí misma nos traiga la justicia, la paz y la equidad, entre otros regalazos providenciales, es tanto como hacerse de una nueva cocina y dar por hecho que en adelante comerá delicioso, así no sepa uno ni prender la estufa. Como si la mejor de las cocinas no sirviera también para hacer inmundicias. Claro que a las cocinas no se les dedican las loas y discursos que suele merecer la democracia, especialmente de quienes la presentan como aquella herramienta milagrosa cuyas virtudes resultan comparables a las de Papá Noel. De modo que una vez que Santa Democracia no cumple con la lista de peticiones que sus ocasionales fieles redactaron, la decepción es lo bastante grande para que sean legión quienes sienten nostalgia por la dictadura: esa suerte de dios veleidoso y corrupto que por igual reparte premios y castigos entre serviles y desafectos, como lo haría algún prefecto escolar entre niños pequeños que aún no aprenden a mandarse solos.

Tuesday, October 05, 2010

Ladridos de insolencia




Anécdotas tomadas de Vidas de los filósofos ilustres escrito por el erudito Diógenes Laercio

De su homónimo Diógenes de Sinope relata que sólo él elogiaba a un citarista al que todos criticaban. Cuando le preguntaron por qué, respondió: “Porque con esa corpulencia se dedica a tocar la cítara y no a ladrón de caminos”.

Al ver unos baños sucios, dijo: “¿Dónde se bañan luego los que se han bañado aquí?”

Apodado “el Perro”, Diógenes llamaba a las representaciones dionisiacas “grandes espectáculos para necios”, “siervos de la masa” a los demagogos y “tiempo perdido” a la filosofía de Platón.

Elogiaba a los que se disponían a casarse y no se casaban, a los que iban a hacerse a la mar y no zarpaban, a los que iban a entrar en política y no lo hacían, a los que iban a criar a sus hijos y no los criaban y a los que estaban preparados para servir de consejeros a los poderosos y no se acercaban a ellos.

Después de masturbarse a la vista pública en el ágora, dijo: “Ojalá fuera posible frotarse también el vientre para no tener hambre”.

En ocasión de un banquete, a manera de burla, comenzaron a tirarle huesecillos como a un perro “y él se fue hacia ellos y los meó encima, como un perro”.

Cuando le preguntaron por qué daban limosna a los pobres y no a los filósofos, respondió: “Porque piensan que pueden llegar a ser cojos o ciegos, pero nunca a filosofar”.

En otra ocasión, cuando Platón definió en la Academia al hombre como “bípedo implume”, el cínico arrancó las plumas a un gallo dejándolo andar por ahí y aseguró “He ahí el hombre de Platón”.

Alguna vez escupió en la cara de un rico que lo había invitado a su casa, alegando no haber encontrado otro lugar más sucio para hacerlo.

El cronista Laercio cuenta que Crates, esposo de Hiparquia, que se despojó de todas sus riquezas y abandonándolo todo siguió a Diógenes, aseguró que lo único que había conseguido de la filosofía era “un cuartillo de lentejas y el no preocuparse por nada”.

De Metrocles, cuñado de Crates, sabemos que al escapársele un pedo en medio de un ejercicio de lectura en la escuela, se encerró en su casa abatido por la desesperación con la intención de dejarse morir de desánimo. Al enterarse, Crates ingirió grandes cantidades de lentejas y visitó a Metrocles para persuadirle con razonamientos de que no había nada de malo en el hecho de ventosear. Ante la negativa de Metrocles, Laercio asegura que Crates recurrió a pedorrearse para convencerle y desde entonces Metrocles lo siguió por la senda del cinismo. Metrocles es dueño de la siguiente máxima: “Con dinero se compra una casa, y con tiempo y dedicación se compra la educación”.

No obstante, la comparación con el can a menudo constituía una grave ofensa en la Grecia antigua. Por eso, escribe Carlos García Gual en La secta del perro, a la escuela cínica, kynikoí, del vocablo griego kyon, “can” o “perro”, se le comparó despectivamente con ese cuadrúpedo: con su frugal modo de vida, su desfachatez y su desvergüenza. Los cínicos deambulaban tomando el sol en el ágora ateniense o el mercado de Corinto, practicando su sabiduría, envueltos en un atuendo mínimo y mendicante.

Los filósofos cínicos tomaron al perro como su emblema y lo adecuaron a la perfección a sus fines. El perro, animal urbano y familiar, no se oculta para cubrir sus necesidades ni para sus tratos sexuales. Es impúdico por naturaleza, roba alimentos a los dioses y mea en las estatuas sin ostentar reparo alguno. Los cínicos vieron en la figura del perro la oposición a las reglas del respeto mutuo y el decoro, y como tal la instituyeron.

Diógenes fue vendido como esclavo a Xeniades, quien le devolvió la libertad y lo convirtió en preceptor de sus hijos. Sobre su muerte circulan varias versiones: una quiere al filósofo dejándose morir voluntariamente reteniendo la respiración; otra sugiere que se habría indigestado tras comer un pulpo crudo rechazando la civilización y ejerciendo su teoría de que “toda naturaleza es ley”; la tercera sugiere que habría perdido la vida tras una caída a causa de la mordedura de un perro.