Monday, June 14, 2010

Pluralismo y proporcionalidad


Bajo el argumento de que los partidos pequeños adquieren un peso desproporcionado respecto de su fuerza electoral, los críticos del sistema proporcional abogan por los méritos de contar con mayorías predefinidas y sostienen la pertinencia de todos los mecanismos que la induzcan (o que de plano la creen artificialmente), como el sistema electoral de mayoría relativa, la segunda vuelta, la cláusula de gobernabilidad y la eliminación de cualquier tope a la sobrerrepresentación. Todos asumen la sobrerrepresentación como algo natural y deseable en las democracias, aunque ello sea a costa de algo que les resulta prescindible e intrascendente, que la pluralidad política esté representada.
Un argumento es que el actual sistema mixto de integración de las Cámaras provoca que los partidos pequeños sean indispensables para formar mayorías y que ello los sobredimensiona en su peso político. Así, se dice que el PVEM “con 7% de los votos tiene el mismo poder que el PAN con el 30%”. Más allá de la simplificación, si las matemáticas no fallan, toda reforma constitucional, sin excepción, con los números actuales de integración del Congreso requiere del apoyo del PAN, con lo que el argumento resulta ser falaz, porque este partido y el PVEM definitivamente “no tienen el mismo poder”.
Además, racionalmente, aún con un sistema de mayoría relativa puro, puede darse el caso que el partido mayoritario no cuente, con todo, con la mayoría requerida para tomar decisiones y, por ello, dependa de la alianza con otros partidos (incluso muy pequeños) para lograrlo.
En las democracias suele ocurrir que las mayorías tengan que construirse porque los electores con su voto no las generan a priori. Pero de eso se trata precisamente la democracia, de que cuando los votos no las predeterminan, las mayorías se alcancen mediante los mecanismos de inclusión que le son típicos: la negociación, el acuerdo político entre partes. Tal vez eso es lo que no les gusta a los detractores de la proporcionalidad y de la representación del pluralismo.
Una sociedad democrática no es sólo la que reconoce el pluralismo existente y permite expresarse a través de muchas formas de organización política, en primer lugar los partidos, sino la que contiene fórmulas para que esa diversidad ideológica se vea representada en los órganos de decisión colectiva, en primer lugar el parlamento. Y esa representación, para ser efectivamente representativa -y por ello democrática-, supone que refleje, en lo posible, el efectivo peso que tienen las fuerzas políticas con un mínimo de relevancia entre la sociedad. ¿Eso complica la capacidad de gobierno? Indudablemente. Pero nadie ha dicho que la democracia sea un régimen sencillo. La lógica de la democracia complica indudablemente la toma de decisiones. Pero, a cambio, su gran virtud es su intención incluyente del mayor número posible de ciudadanos y el procurar que las decisiones que se adoptan reflejen efectivamente la voluntad de la mayoría de ellos.
Ello supone, evidentemente, que cuando los ciudadanos en las urnas no expresan una mayoría clara respecto de un partido, esa mayoría tendrá que construirse en sede parlamentaria a través de acuerdos. Si somos congruentes con la lógica democrática es algo inevitable. Pero no sólo no es algo imposible, sino que es algo muy frecuente en muchas democracias. Va un ejemplo que sorprenderá a muchos: el de México desde el año 2000. En esta década, caracterizada por la falta de mayorías preconfiguradas, se han procesado el mayor número de reformas constitucionales para un periodo similar desde 1917 y algunas de ellas de trascendental relevancia, como la que constitucionalizó la transparencia en 2007 o la trascendental reforma electoral de ese mismo año.

Wednesday, June 09, 2010

Teoría de la Bondad


─ Puesto que para usted no hay último criterio ni irrevocable principio, y ningún dios, ¿qué es lo que le impide perpetrar todos los crímenes?

─ Descubro en mí tanto mal como en cualquier otro, pero, como execro la acción, no soy causa de sufrimientos para nadie. Inofensivo, sin avidez y sin la suficiente energía e indecencia para enfrentarme con los otros, dejo el mundo tal como lo encontré. Vengarse presupone una vigilancia de cada instante y un espíritu sistemático, una continuidad costosa, mientras que la indiferencia del perdón y del desprecio hace las horas gratamente vacías. Todas las morales representan un peligro para la bondad; sólo la incuria la salva. Tras haber elegido la flema del imbécil y la apatía del ángel, me excluí de los actos y, como la bondad es incompatible con la vida, me he podrido para ser bueno.

E.M. Cioran, Precisa Descomposicion, 1949

Thursday, June 03, 2010

eterna orden mendicante


¿De qué viven los escritores? A diferencia de otros oficios el del escritor es un caso singular: requiere de otros trabajos para subsistir. Jaime Sabines vendió telas para hacerse de algunos pesos. Martín Luis Guzmán tuvo que ser senador, Juan Rulfo vendió llantas, Octavio Paz y Jaime Torres Bodet tuvieron que ser burócratas. Álvaro Mutis hizo doblajes como el del célebre detective Eliot Ness en la serie Los Intocables y Gabriel García Márquez, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo y Fernando del Paso hicieron publicidad para contar con ingresos.
Gabriel Zaid se ha dedicado a la elaboración de directorios telefónicos especializados desde 1973 y Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis viven de sus conferencias y trabajos periodísticos.
¿Y no Borges fue bibliotecario y Cervantes soldado?
Un albañil vive de la construcción de las casas y los muros que levanta. Los plomeros, de las tuberías que reparan y de las redes hidráulicas que instalan. Los carpinteros fabrican sillas para sentarnos y mesas donde podemos comer o trabajar. Unos y otros viven de su trabajo y, mientras más sofisticado, es sus percepciones aumentan. Es difícil imaginar albañiles levantando casas por mero gusto para que las usen los transeúntes o carpinteros repartiendo gratuitamente muebles en la vía pública para que dispongan de ellos quienes los necesiten.
Al recibir el Premio Cervantes José Emilio Pacheco recordó que todos los escritores son, lo quieran o no, miembros de una orden mendicante. Algunos como Lope de Vega se humillan “ante los duques, condes y marqueses”. Situación que en nuestros días según el poeta “sólo ha cambiado de nombres”.
Parece que escribir es para los verdaderos escritores un misterio, una pasión secreta que se hace pública. Y digo verdaderos porque abundan los novelistas sin prosa, los poetas tartamudos que como los libreros, publicistas y editores sin oficio muchas veces ganan más que aquellos que sólo ven en el lenguaje un destino: el destino de ser una voz más en el coro de la tradición de un idioma.

Tuesday, June 01, 2010

Gente que se esfuma


En diciembre de 2008 desapareció Félix Batista, un consultor norteamericano en materia de secuestros, llegado a Torreón en ejercicio de su profesión, subido voluntariamente a un vehículo, lo que sugiere que eran conocidos suyos quienes iban a bordo, y del que no se sabe más a partir de entonces, para angustia de su familia radicada en Miami.
El 21 de marzo de 2009 desaparecieron 12 personas, procedentes del Estado de México, dedicadas a la venta de pintura. Viajaban en dos vehículos y en Piedras Negras realizaron su trabajo. "Alrededor de las 15.30 horas del día 21 los tripulantes de una de las camionetas se reportan con otros compañeros que se quedaron en Monclova e informen que no saben de sus compañeros que se encontraban en la otra camioneta. Después de esa llamada no se volvió a tener comunicación con los tripulantes de ambos vehículos". Otro caso asombroso, enigmático es quizá más grave aún, si es que en estos acontecimientos cabe gradación alguna. El 14 de mayo de 2007 desapareció en Cadereyta Hilario Vega Zamarripa. Él era trabajador de la refinería de Pemex en ese municipio de Nuevo León. Dirigía la sección sindical, la número 49, del sindicato petrolero. Su hermano David sufrió igual suerte poco después y así, en las siguientes horas y días, fueron privadas de su libertad, no se sabe por quién ni por qué causa, otros parientes de los Vega Zamarripa y otros petroleros, hasta sumar 37.
Nadie en sus cabales puede alegrarse de lo que ha ocurrido a Diego Fernández de Cevallos. Mientras se le rescata, sea propicia la ocasión para afirmar que nadie merece simplemente ser esfumado.

Monday, May 31, 2010

Fernando Vallejo 'El don de la vida'

Los jóvenes pueden llegar a ser eruditos, pero no sabios. La sabiduría es cosa de los viejos, aunque no de todos: de algunos, de unos pocos, de los que se han dado cuenta del inmenso desastre que es esto y de que como no sea para la muerte no vamos para ninguna parte. De que estamos muriéndonos todos los días de a poquito.

La vida no es un don, es una desgracia.

Me quiero morir en Medellín para juntar allí los restos del naufragio y no morir desintegrado. Volviendo al comienzo, a lo que fui cuando era niño, que es cuando he sido más yo mismo... Me gustaría irme a morir en esa casa, de suerte que después de haber andado tanto no haya avanzado ni un palmo.

Me di cuenta de que no era el séptimo arte como me habían hecho creer. No es un arte. Un nuevo lenguaje sí, pero muy limitado y artificioso. Dividir la realidad en planos no corresponde a nada real, es un artificio absurdo. En cine no se puede decir casi nada. En literatura sí. Otra cosa es que desde la Ilíada y la Odisea no hayamos sido capaces de captar en toda su complejidad y su horror la vida humana.

Fernando Vallejo Rendón (Medellín, 24 de octubre de 1942) es escritor, pianista y director de cine, naturalizado mexicano en 2007. es autor de 16 libros, entre novelas, biografías y obras científicas para las cuales acostumbra destinar años de investigación: 10 para la biografía de Barba Jacob; 10 de estudio de ciencias biomédicas para La tautología darwinista; cuatro para el Manualito de imposturología física; y más de dos para La puta de Babilonia.

Saturday, May 29, 2010

Bart y la justicia



Pasado presente



Nada sobrevive por pura inercia. Que en el pasado haya habido clientelas y corporaciones no explica que las haya hoy; que haya habido arbitrariedades o corrupción no explica que las haya hoy. En el pasado se usaban pelucas y polainas, se castigaba el adulterio, se perseguía a los herejes, en el pasado se podía llegar al poder mediante pronunciamientos, había tiendas de raya y esclavos y una definición jurídica de las castas. Para explicar la cultura no hace falta estudiar “la cultura”, sino el conjunto de estructuras, instituciones, procesos demográficos, políticos y productivos que funcionan como mediaciones para la reproducción y el cambio de eso que llamamos cultura.

Wednesday, May 26, 2010

Desaparecidos


Desaparecidos
Miguel Ángel Granados Chapa
Han proliferado en México, en los años recientes, tres formas de privación ilegal de la libertad. La más difundida, y contra la que formalmente más se lucha, es el secuestro mercenario, es decir el que se practica como negocio, en que se exige el pago de dinero para rescatar a la víctima.
Los ha habido célebres, que figuran en la agenda pública durante un tiempo y hasta generan reacciones sociales y oficiales que en apariencia o realmente aceleran su combate. Y los hay tan de todos los días que, aun cuando su ejecución no llegue a los espacios y tiempos de los medios de comunicación, forman parte de la vida común de ciertos sectores vulnerables, pequeños y medianos empresarios, por ejemplo, pues los deudos de las víctimas se someten a las reglas de los verdugos y ni siquiera dan parte a la autoridad, temerosos de que complicidades ocultas empeoren la situación.

Los levantones, otra forma violenta de privación ilegal de la libertad, suelen ser realizados por la delincuencia organizada, y las más de las veces son preámbulo del homicidio. En esos casos, media un lapso corto entre la captura y el hallazgo del cadáver, el suficiente para torturar a la víctima y arrojar su cuerpo con la intención de que se le encuentre y su hallazgo constituya un mensaje, si no es que lleva adosado uno explícito.
Finalmente, pero no con menor importancia, ha crecido el número de desapariciones forzadas de personas. En su comienzo pueden asemejarse a los levantones, pero sus víctimas no necesariamente mueren, o no de inmediato. Se distinguen de otras formas de privación ilegal de la libertad en que sus perpetradores son agentes del Estado, o actúan en connivencia con él.

Thursday, May 20, 2010

Privilegio de Grandes


De Ulises a Hector:

¡Sois joven, Héctor! En la víspera de toda guerra, es corriente que dos jefes de los pueblos en conflicto se encuentren a solas en algún inocente pueblito, sobre una terraza al borde de un lago, en el ángulo de un jardín. Y convienen en que la guerra es el peor azote del mundo, y ambos, al seguir con la mirada los reflejos y arrugas sobre las aguas, se sienten pacíficos, modestos, leales. Y se estudian. Se miran. Y, entibiados por el sol, enternecidos por un vino, no encuentran en el rostro enfrentado ningún rasgo que justifique el odio, ningún rasgo que no apele al amor humano y nada incompatible tampoco en sus lenguajes, en sus maneras de rascarse las narices o de beber. Y están verdaderamente llenos de paz, de deseos de paz. Y se separan apretándose las manos, sintiéndose hermanos…
Y al día siguiente no obstante estalla la guerra… Así estamos ahora nosotros dos… Nuestros pueblos alrededor de la entrevista se callan y se apartan, mas no es que esperen de nosotros una victoria sobre lo ineluctable. Se trata solamente de que nos han dado plenos poderes, que nos han aislado, para que gustemos mejor, por sobre la catástrofe, nuestra fraternidad de enemigos. Gustémosla. Es un plato para ricos. Saboreémosla… Pero eso es todo. El privilegio de los grandes, consiste en poder ver las catástrofes desde una terraza.
Jean Giraudoux, La guerre de Troie n’aura pas lieu, 1935

Monday, May 17, 2010

Democracia plebiscitaria


Una de las propuestas que con frecuencia se escuchan para involucrar al ciudadano en el ejercicio del poder político democrático es la de introducir mecanismos de democracia directa como el referéndum, el plebiscito, la revocación del mandato y la iniciativa popular.
La democracia moderna es, por definición, representativa. Aunque Rousseau, el gran teórico de esta forma de gobierno haya preconizado una expresión directa de la misma, en la realidad concreta, la democracia directa no dejó de ser en la modernidad más que, en el mejor de los casos, un ideal-límite de esta forma de gobierno.
La principal objeción a ese modelo está planteada por la impracticabilidad del ejercicio directo en las realidades nacionales de las modernas sociedades de masas. La imposibilidad de la reunión física de los ciudadanos obligó a pensar e instrumentar mecanismos de representación en donde el papel de los ciudadanos se restringía a la elección de quienes, en su nombre, continuarían con las siguientes fases del juego de decisión democrática.
Al cabo de la Segunda Guerra Mundial, y sobre todo a partir de los años 70, varias democracias constitucionales han incorporado mecanismos de democracia directa como una manera para que el pueblo se pronuncie sobre ciertas cuestiones particularmente relevantes, de manera adicional a las periódicas convocatorias a elegir a sus representantes.
La lógica fue la de fortalecer toda forma de participación ciudadana que fuera incluyente en las decisiones políticas como una vía adicional para consolidar y fortalecer la legitimidad del régimen democrático. su incorporación respondió a tres premisas básicas: a) se trata de mecanismos accesorios y no sustitutivos de las instituciones de democracia representativa; b) la participación directa del pueblo debe ser esporádica y excepcional y debe restringirse sólo a asuntos de una relevancia particular; y c) no cualquier tema puede ser sometido a la consulta popular, existen asuntos de una extraordinaria complejidad técnica o que suponen múltiples soluciones y que, en consecuencia no pueden resolverse entre dos respuestas y que en la gran mayoría de los casos no permiten reflejar ni ponderar soluciones alternativas compuestas y consensuadas.
El espacio natural para procesar acuerdos, consensos, soluciones meditadas y negociadas es el Congreso, no la plaza.
Los instrumentos de democracia directa pueden ser, si se usan de forma ocasional y con múltiples candados y salvaguardas, útiles complementos de la democracia representativa. En cambio, su abuso y utilización a la ligera pueden acarrear graves peligros para el adecuado funcionamiento de los sistemas democráticos.
Los instrumentos plebiscitarios constituyen el sometimiento de ciertos asuntos a la espontánea consulta popular, en un contexto en donde la presencia de los medios electrónicos de comunicación, frecuentemente termina por convertirse en un peligroso mecanismo de manipulación política (como enseña la experiencia italiana).
Además, la innegable tensión que media entre los instrumentos de democracia directa y los órganos representativos puede terminar por convertirse en un peligroso aliciente para el surgimiento de liderazgos políticos que presumiendo la representación de los “verdaderos” intereses colectivos se arroguen el derecho de invocar reiteradamente al pueblo soberano enfrentándolo a las decisiones que son tomadas por los órganos constituidos, particularmente los congresos y los tribunales, erosionando la lógica misma de la democracia como pasa y ha pasado con frecuencia en el sur de nuestro continente.