Wednesday, July 28, 2010

Plegaria




Plegaria

Monday, July 26, 2010

64 años con Fidel



El 26 de julio de 1954, hoy se cumplen 64 años, Fidel Castro dio inicio al proceso conocido como la Revolución Cubana. Vivo todavía su principal actor, ese fenómeno histórico se ha transformado y ahora enfrenta el desafío de modernizarse bajo la presión de la Unión Europea. En estos días están saliendo de La Habana y llegando a Madrid ex presos políticos liberados por esas presiones, con algunos miembros de sus familias.
Su libertad será uno de los motivos de explicación política que ofrecerá en el esperado discurso conmemorativo Raúl Castro, hermano menor de Fidel y desde hace dos años responsable de los poderes que abandonó el patriarca de la revolución a causa de su deficiente salud, que lo ha minado ostensiblemente, pero que no ha sido capaz todavía de poner fin a sus días.

Fidel Castro y un grupo de jóvenes se opusieron al arribo al poder del general Fulgencio Batista, que como en décadas anteriores, desde que era sargento, en los treintas, estaba presente en todas las combinaciones militares que, con el apoyo y el impulso de la embajada norteamericana frustraron una y otra vez las tentativas democráticas de un país que fue colonia de España a todo lo largo del Siglo 19 y al mediar el 20 seguía padeciendo esa condición.
Convencidos de que la vía electoral era estrecha, y conducía a la frustración o a la corrupción eligieron el camino revolucionario. Intentaron su primera audaz acción en el oriente cubano: un asalto en busca de armamento al cuartel Moncada, en Santiago. La tentativa fracasó y sus protagonistas fueron hechos prisioneros y sometidos a proceso.

La partida de fallidos combatientes fue dejada en libertad y varios de ellos viajaron a México, refugio de demócratas despedidos de sus países por dictaduras militares. Aquí rehicieron su menguada fuerza y perseveraron en su propósito, por lo que en 1956 retornaron a Cuba
a bordo del Granma, en cuyo honor se llama así todavía el principal diario habanero.
Insertos en la Sierra Maestra, combatieron a la dictadura de Batista, que estaba podrida moralmente y terminó derrumbándose a fines de 1958. El primero de enero de 1959 Fidel Castro entró victorioso a la capital, y desde entonces, contra viento y marea, en medio de las mayores adversidades se ha mantenido como cabeza de la Revolución.

Pronto el movimiento revolucionario halló sus límites y para romper la atadura que había lastrado el progreso cubano Castro proclamó el socialismo en su patria. En el clima de la guerra fría que imperaba entonces quedó vinculado al gobierno de Moscú, como pieza de las tensiones entre las dos potencias mundiales.
El Gobierno de Washington juzgó que ese gobierno era un peligroso foco de contagio al sur de la frontera y le declaró la guerra. A veces, literalmente, como al intentar una invasión armada que contaría, según los errados cálculos de la CIA y la porción derechista del exilio cubano, con el entusiasta y masivo apoyo de la población. Cuando eso no ocurrió así Estados Unidos resolvió ahogar por hambre al régimen de La Habana, y de paso a su pueblo, mediante un bloqueo que fue contrarrestado con la cooperación socialista.

En la primera década de la Revolución Cubana México apareció como claramente solidario con el régimen isleño. El general Lázaro Cárdenas y su Movimiento de Liberación Nacional fueron un factor de presión para impedir que los gobiernos de López Mateos y de Díaz Ordaz se sometieran al de Washington y no se aflojó siquiera el lazo de unión entre los pueblos de Cuba y de México.
Después de entonces, las relaciones se estabilizaron hasta llegar a la mutua complicidad, pues Castro aceptó estar presente en la toma de posesión de Carlos Salinas, no obstante la impugnación cardenista. Zedillo comenzó la etapa de enfriamiento de la relación con La Habana, que llegó a su peor momento cuando, ya Fox en la Presidencia, el presidente cometió el desliz pueril de pretender que Castro estuviera presente en una reunión internacional sólo durante unas horas, a fin de no lastimar el nuevo vínculo que el ranchero de San Cristóbal pretendía establecer con el de Crawford, Texas.

Friday, July 16, 2010

Best Seller?



Best seller

La fragilidad de la democracia



A poco más de 15 años de pronósticos tan optimistas, cabe preguntarse qué tan satisfechos estamos con el cambio político.


Los mexicanos identificamos la democracia con elecciones libres y competidas y con pluralidad partidista. Todo eso hemos tenido por lo menos desde 1994. ¿Qué ha pasado desde entonces que ha minado el apoyo a la democracia entre nosotros? ¿Son demasiadas elecciones, demasiados partidos?.

En 1996 se introdujeron las reformas al Cofipe que fortalecieron la confianza de los ciudadanos en el voto y de los partidos en la autoridad electoral; en 1997 el PRI perdió la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y el presidente Zedillo se vio atrapado en una difícil experiencia de gobierno dividido que, sin embargo, era prueba de que la pluralidad política se había instalado efectivamente entre nosotros. En 2000, Vicente Fox derrotó al candidato del PRI y desde entonces la alternancia en el poder perdió excepcionalidad.

El Poder Legislativo es un auténtico contrapeso al Ejecutivo. En términos generales, los mínimos del régimen democrático parecen haberse afianzado. ¿La democracia es menos atractiva ahora que conocemos su funcionamiento? ¿Qué nos disgusta de la democracia? ¿Sus costos? ¿Sus políticos? Creo que lo que nos disgusta son sus limitaciones. Es decir, siempre supimos que la democracia en sí misma no serviría para resolver problemas tan fundamentales como la desigualdad o la pobreza, al menos en el corto plazo. Creímos que contribuiría a frenar la corrupción, incluso a castigarla, pues un funcionario reconocido por su conducta criminal jamás obtendría un solo voto.

Todo lo contrario ha sucedido. Todos los días la prensa publica información a propósito de problemas de desvío de recursos en los que están involucrados presidentes municipales, diputados, gobernadores de todos los partidos. Los líderes de los antiguos sindicatos del PRI nunca habían sido tan prósperos. La permeabilidad de la democracia a la corrupción podría ser una de las explicaciones de que haya perdido apoyo entre nosotros, aunque muchos piensan que es la incompetencia de muchos funcionarios públicos, el desempleo, o, por encima de todas las cosas, la inseguridad.
No sólo a los mexicanos nos ha desilusionado la democracia. Algunos autores hablan de que en años recientes se ha extendido una suerte de “fatiga”, de “melancolía”.

Wednesday, July 14, 2010

"Alex" bajo la mirada de Diego Huerta

Gracias a Marcela Corral he podido ver el brillante y revelador trabajo del fotografo regiomontano avecindado en EE.UU. Diego Huerta sobre la catástrofe ocasionada por el huracán Alex en Monterrey y la zona metropolitana. Aqui una breve muestra:









Tuesday, July 13, 2010

Poder y naturaleza



Afectados por la alteración del poder de la naturaleza y por la distorsión de la naturaleza del poder, la agenda de prioridades se trastorna hasta perderse. Lo urgente desplaza a lo importante y allí andan los gobernantes que, a pesar de la circunstancia, buscan tomarse fotos con los miserables para hacer creer que ahí estuvieron.
Casi por temporada, los gobernantes anuncian desastres naturales, reclamando la solidaridad urgente que, a la hora de ejercer el presupuesto, niegan a la ciudadanía. Entre el mal tiempo y el mal gobierno el numero de damnificados forma ya parte de la estadística nacional. Año tras año, la inercia del calendario impone la desgracia natural en turno que, superada en su expresión mas trágica, deja ver enormes capas de negligencia e indiferencia frente a algo que pese a su carácter natural, tenía mucho de error humano.
Vienen los llamados urgentes a buscar alimentos enlatados, agua, pañales, depósitos en cuenta y pasada la emergencia, las malas costumbres y las viejas rutinas regresan, apelando al azar para que el año entrante no se repita el desastre correspondiente.
Pasada la emergencia viene el descuido. Las políticas de fondo se abandonan. Los planes para reubicar colonias, para evitar la deforestación se aflojan. Entre el cambio climático y el gobierno defectuoso, año tras año, algún grupo de paisanos se topan con la perdida del patrimonio, de la osalud o de la vida. La foto de aquel hombre que arrastra el rio, de la casa con paredes pero sin techo, la imagen captada donde infinidad de manos claman una despensa. Todas esas ya no son estampas nuevas.
Anima ver como la ciudadanía se organiza para ayudar a sus vecinos y se moviliza para hacerles sentir que no están solos. Pero desanima que solo ante la emergencia se reconoce la gravedad de que no se ha hecho lo que se debe. Lo pero es que superada la emergencia provocada por el poder de la naturaleza, viene la denuncia de la naturaleza del poder que, a sabiendas de lo que podía ocurrir, desvió los recursos, abandono la obra, olvido el mantenimiento, tolero el asentamiento humano donde no debía o licito la obra a quien nunca la hizo.
En tiempos normales, fuera de emergencias, es de lo mas común ver como mas de un servidor publico conserva su cargo a pesar del escarnio que hace del mismo. Pedirle a la ciudadanía que se una sin reparo frente a las desgracias, se guarde su desconfianza ante las autoridades y obedezca lo que le pida es francamente imposible. Si cuando no hay desastres la arbitrariedad y la impunidad es marca de la conducta de muchos de quienes ocupan un cargo de representación o ejercen un mandato, no se puede pedir a la ciudadanía depositar en ellos su confianza y seguridad a la hora de los desastres.

Friday, July 09, 2010

futbol y poder




Con frialdad, el cálido Maquiavelo entrevió que la política es una técnica (o destreza) para negociar. Y si en el Estado moderno la negociación resultaba a la política lo que el oxígeno al pulmón, cabía preguntarse si la sociedad podía prescindir de ella.
Hablar de política es hablar del poder. Y en particular del poder político que el Estado ejerce en la sociedad. No pocos intelectuales sostienen que así como la religión, la política es el “opio de los pueblos”. Sin embargo, con el vertiginoso perfeccionamiento en la transmisión de imágenes y mensajes a escala planetaria, un nuevo actor se introdujo en la política de masas: el futbol.

Thursday, July 08, 2010

Para salvar a la democracia




Temíamos mucho que llegara el momento en que el crimen organizado bloqueara los procesos electorales, determinara candidatos y condicionara programas políticos, pero ese momento ha llegado. Según la definición clásica de Max Weber sobre el Estado como el monopolio legítimo de la coacción física, no sólo se ha perdido el monopolio efectivo en el uso de la violencia sino que además se está perdiendo la legitimidad.


Son muchos los defectos de la clase política que hoy gobierna al país. Han sido desleales con los imperativos de la consolidación democrática, han preferido usar de los medios que tienen a su alcance para construir clientelas políticas en lugar de favorecer la multiplicación de ciudadanos conscientes, han menospreciado la importancia de fortalecer cada vez más los derechos y el apego a la ley, han ignorado la rendición de cuentas y le han faltado el respeto a la gente jugando a la propaganda mediática en lugar de hablarles con la verdad; y sobre todo, no han sido capaces de quebrar el ciclo de corrupción, ineficacia e impunidad que ha minado las bases de nuestra convivencia.


Recuerdo bien los textos de Hermann Heller, el clásico de la Teoría del Estado, quien escribió que cuando un poder fáctico desafía con violencia el dominio legítimo del Estado, solamente puede suceder una de dos cosas: o ese poder es destruido por el Estado o éste queda subordinado a quien lo derrota. Una vez que se ha llegado al extremo, ya no hay otras salidas.


Hastiados de la corrupción y del cinismo de la clase política, empobrecidos y rotas sus esperanzas por todos lados cada vez más mexicanos van optando por refugiarse en su vida privada. No sienten los asuntos públicos como cosa de ellos, sino de otros: de los ricos y de los poderosos. Sin embargo, la violencia está ahí, todos los días y nadie puede ignorarla. Por más apatía que se tenga de la política o de la vida pública, nadie sensato puede hacer la vista gorda. Y tampoco puede ignorar que de seguir así, cualquiera puede ser la siguiente víctima.

Wednesday, July 07, 2010

Huracán


Huracán
Abraham Nuncio
(texto aparecido en La Jornada el 07-VII-10)

A Bernardo Reyes le tomó varios días regresar a Monterrey de su refugio veraniego en Galeana (“Nunca debió dejar Galeana”, escribió su hijo Alfonso). Corría el mes de agosto de 1909. Había llovido a cataratas y el terreno estaba poblado de grandes charcos, ojos de agua y escurrimientos súbitos. En un solo día cayeron 345 milímetros de agua.

Uno de los ciclones que golpean las costas de Tamaulipas y se convierten tierra adentro en tormentas tropicales había producido una enorme catástrofe en la zona, pero sobre todo en la capital de Nuevo León: la crecida del río Santa Catarina había sepultado en sus aguas numerosas edificaciones y a cinco mil personas –en su mayoría familias de obreros del famoso barrio San Luisito– asentadas en el cauce del río por la ausencia de espacios adecuados y accesibles para ellas. En su segunda década de desarrollo industrial, el liberalismo en Monterrey sólo extendía sus beneficios a unos cuantos.

Nuevo León es hoy escenario de grandes daños materiales en viviendas e infraestructura, de algunas víctimas humanas y miles de damnificados a causa de un nuevo ciclón, Álex, que se tradujo en un resultado histórico: sólo en las primeras 24 horas hubo 446.5 milímetros de lluvia. En 1988, el huracán Gilberto, el más agresivo hasta entonces después del de 1909, generó 280 milímetros en un día.

Desde el siglo XVII existen referencias a las fuertes lluvias que se abaten durante el estío en Nuevo León. El capitán y cronista Alonso de León hablaba de “los particulares diluvios”. Uno de éstos, en 1612, prácticamente desapareció la mitad de la ciudad del que fue su primer emplazamiento. El segundo fue situado en la “parte sur, por ser más alta que la del norte”. Desde entonces se ha registrado una veintena de severas inundaciones.

Las lluvias estivales en el noreste de México se generan merced a los ciclones que nacen, bien en las costas de África, bien en el Caribe, y en su trayectoria van a golpear las costas tamaulipecas o las de Texas. Usualmente, al tocar tierra, quienes los sufren desde tiempos inmemoriales los han llamado huracanes (“Huracán es el dios de los vientos entre los indios caribes”). En esta región se conviertan en lluvias copiosas conocidas técnicamente como tormentas tropicales. El contrafuerte de la Sierra Madre Oriental, por lo demás, hace perder fuerza a sus vientos. En Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León dan lugar a precipitaciones de mayor o menor magnitud, según su fuerza.

Para el ojo no entrenado pareciera que los ciclones, si bien periódicos, se producen a lapsos prolongados. No es así. Estadísticamente, aquellos que afectan al noreste de México ocurren cada tres años. Tal cálculo parece no formar parte del saber público que debieran asumir las autoridades de los tres niveles de gobierno y de las dependencias vinculadas a los fenómenos meteorológicos, el manejo del agua, los desastres naturales y otras. La naturaleza siempre parece sorprenderlas.

Ése ha sido el caso en Nuevo León. Los daños en las viviendas y en la infraestructura de la ciudad, así como muchas de las víctimas se deben a causas imputables a las autoridades. El río Santa Catarina fue canalizado a principios de los años 50, y en el anterior gobierno de José Natividad González Parás se concluyó la represa Rompepicos, que inició el de Fernando Canales Clariond. Ambas obras han reducido el impacto producido por las crecidas del río Santa Catarina, pero no en la medida publicitada. Voces oficiales declaraban que la canalización evitaría en el futuro los riesgos que supone ese río estepario (intermitente en su caudal y la mayor parte del tiempo seco). Beulah en 1967 y Gilberto en 1988 harían ver el derroche de optimismo en esas voces.

Lo mismo ha ocurrido con la represa Rompepicos. Sus planificadores hicieron saber que su diseño sería suficiente para contener dos Gilbertos. Es cierto, contuvo en buena medida las aguas de Álex. Pero será necesaria una segunda, como lo ha anunciado el gobernador Rodrigo Medina de la Cruz, y quizá una tercera cortina de contención, para alcanzar el objetivo.

Incontables planes de desarrollo urbano no han podido contribuir, en una ciudad de ingenieros, a la existencia de un orden citadino que garantice seguridad a los asentamientos humanos. Es fecha que el área metropolitana de Monterrey, entre otras cosas, no cuenta con una red de drenaje profundo racional a su entramado urbano. La última promesa –incumplida– en este sentido fue la del anterior alcalde de la capital. Y lo evidente: se ha edificado, con la colusión de autoridades venales, estafadores de toda laya, líderes e inversionistas perversos en sitios peligrosos. Los desastres naturales tienen un doble componente social y político. El resultado final es que los habitantes de menores ingresos son los más afectados. Hoy se les ve mendigar, simplemente, un poco de agua.

Una última nota que puede ser útil. Hace más de un mes, el Servicio Metereológico Nacional informó que la de este año sería una época de frecuentes y fuertes ciclones. Álex puede considerarse temprano. Aún falta ver el comportamiento de los que pueden resultar dañinos de aquí a septiembre. Acaso se tomen medidas preventivas más puntuales.

Thursday, July 01, 2010

semana



(via: vamosaltejado)