Wednesday, August 03, 2011

Sunday, July 31, 2011

Woodman




fotos

Schopenhauer

Schopenhauer asiste siempre a la misma cafetería y se sienta en la misma silla. Al tomar asiento deja una moneda sobre la mesa. Todos los días recoge la moneda luego de tomar café y se va. Una tarde, una mesera le pregunta porqué lo hace. Responde que pone la moneda sobre la mesa para entregarla al primero que diga algo interesante en las mesas contiguas. Pero cada día saca y guarda la misma moneda.

Friday, July 22, 2011

Utilitaristas, libertarios e igualitaristas

Supongamos que tres niños discuten sobre la posesión de una flauta; uno de los niños pasó horas construyéndola, otro es el único que sabe tocarla y el tercero no tiene ninguna otra posesión. Los argumentos de cada uno para poseer la flauta se basan precisamente en estos elementos: uno cree que es justo que se la quede dado que le dedicó tiempo y esfuerzo a construirla, otro arguye que la disfrutará más que los otros ya que es el único que sabe tocarla, y el tercero reclama la flauta para sí por motivos de equidad. ¿Quién debe quedarse con la flauta desde una perspectiva de justicia?

La idea de la justicia, de Amartya Sen

Saturday, July 16, 2011

Rostros





Rostros de los 60


Monday, July 11, 2011

La reforma

El origen de la inequidad en el acceso a los medios está en la estructura de la industria, no en el carácter comercial de la venta de spots. Una industria concentrada en muy pocas manos genera poder de discreción, de veto y de influencia indebida sobre las campañas, pero el modelo de acceso gratuito no es la solución. Lo que envilece a la política y polariza a la sociedad no es la crítica o la denigración, sino la desigualdad, la corrupción y la impunidad. Lo malo en una democracia no es que se exhiba el lado oscuro de los políticos, sino que esa democracia carezca de los instrumentos para castigar a políticos ineptos e irresponsables.

El problema de fondo de la democracia electoral es la escasa representatividad y rendición de cuentas de los partidos políticos. Esa enfermedad que algunos llaman partidocracia es la que genera enojo, hartazgo, desencanto y fomenta movimientos como los del voto nulo. En realidad, no es a través de la legislación electoral que se puede terminar con la inequidad que producen los medios de comunicación electrónica. La única manera de hacerlo es a través de modificar la estructura duopólica de la televisión: un mercado sin competencia que se traduce en la posibilidad de fijar precios pero también en el poder de discriminación.

Dotar a cada una de las autoridades electorales de las funciones para las que están preparadas: el IFE a organizar y administrar, y el TEPJF a impartir justicia electoral. Somos el único país que mantiene una burocracia electoral federal permanente y 32 burocracias locales, también permanentes. Más aún, si el gobierno federal decidiera hacer buena su obligación de la credencial de identidad, en automático se podría ahorrar el 40% del presupuesto del IFE, que es el que se dedica al registro electoral y emisión de credenciales.

En todo caso, pocas reglas sencillas, claras, operables y a las cuales esté atada una sanción creíble son siempre la mejor receta para una reforma exitosa. Derechos y deberes razonables, razonados y exigibles, son un buen camino para aminorar la crisis de representación.

Tuesday, July 05, 2011

La meta literaria



La meta literaria más alta es la felicidad de leer. Es una meta que no requiere escribir, menos publicar, ya no se diga salir en la tv. El verdadero éxito literario está en la felicidad, animación, libertad de estar leyendo, de ser leyendo. Es algo así como ser más sin querer más (que la simple prolongación de esa plenitud). Puede alcanzarse también de otras maneras: escuchando, mirando , caminando, conversando, aunque nadie salga en tv por haber visto una tarde espléndida o haber leído un poema que fue una revelación.


* Ilustración hecha por Sergio Bordón (www.bordonsergio.ultra-book.com)

Sunday, June 26, 2011

Un aldabonazo en la puerta de la desdicha



El argumento de El extranjero de A. Camus, se inicia narrando la cotidianidad mediocre de Mersault, -un ciudadano blanco, oficinista menor de la burocracia estatal. Ese hombre común, de carácter apático pero entusiasta del goce sensual (el sexo, el sol, el mar), es llamado un sábado al asilo de ancianos donde ha fallecido su madre, y después de cumplir sin dolor manifiesto con los ritos comunes de la velada fúnebre, de la ceremonia religiosa y del entierro, reemprende inmediatamente su monótona vida habitual: esa misma tarde sabatina va al cine con su amante a ver una película cómica. Al día siguiente, domingo, va con su amigo Raymond a una playa común aledaña de un barrio árabe. Allí, y en el único momento violento de la novela, los amigos tienen una reyerta con dos árabes que perseguían a Raymond por un lío con una mujer. Apuñalado en un brazo, Raymond trata de disparar un revólver, Mersault se lo arrebata para impedir el asesinato, y, agobiado por el insoportable calor canicular, vaga por la playa, reencuentra por casualidad al árabe heridor de su amigo y desapasionadamente, como cediendo a un abotagamiento bajo la conspiración del sol cegador, el calor, el revólver inconscientemente empuñado y el propio hastío, dispara contra el árabe. “Y el disparo fue como un aldabonazo en la puerta de la desdicha”.

Objeto de la justicia, no asumiéndose como un criminal, se siente extranjero en la realidad común, un hombre desligado de los valores morales que pretenden dar sentido a la vida. Ahora es un (no profesional) pensador del absurdo: indiferente al bien y al mal, para él lo que llamamos vida es sólo existencia pura y simple, el mundo no tiene ni acata una significación, es impasible ante el goce o el dolor de los hombres. En Mersault ha nacido una suerte de conscientemente inútil revuelta interior: la vida es absurda y sólo consentir lúcidamente (¿e irónicamente?) en ello le da un sentido.

Wednesday, June 22, 2011

Aforismos burocráticos



Primera Ley de la Corrupción: desconfíe de todo aquel funcionario que conozca el significado de las letras CVY.

Segunda Ley de la Corrupción: las expresiones oficiales “venga después...”, “a usted le falta...”, “tiene que...”, “aquí no es...” no son señales de indolencia: el cohecho vendrá enseguida.

Paradoja de los Sellos: el número de sellos que requiere un documento es directamente proporcional al nivel en que se encuentra el funcionario que debe firmarlo.

Máxima de la Fotocopiadora: se necesitan tantas copias de un documento cuantas fotocopiadoras existan en cuatro cuadras a la redonda, divididas por la importancia del documento.

Ley de la Prioridad Telefónica: una llamada telefónica a un funcionario público siempre será más importante que el ciudadano que espera en la ventanilla, a no ser que ambos estén de acuerdo en una transgresión.

Leyes de las Colas Oficiales:

-Cuando uno corre hacia una cola corta, ésta se hace larga.

-Si estás en una cola larga, la gente detrás de ti hará una cola nueva, más corta.

-Si te sales un segundo de una cola corta, se hará larga.

-Si estas en una cola corta, la gente de adelante te hará pasar a sus familiares y amigos hasta hacerla larga.

-Una cola corta afuera de un edificio, será larga adentro.

Corolarios de Boren, ex presidente del sindicato de funcionarios públicos de Estados Unidos:

-Los burócratas son la única gente en el mundo que puede decir absolutamente nada y saber lo que ello significa.

-Cuando un funcionario comete un error, y continua haciéndolo, esta conducta comienza a convertirse en una nueva política.

-Los burócratas nunca cambian el curso de un barco: simplemente ajustan la brújula.

Regla de Dean Acheson: un memorando se escribe no para informar al receptor, sino para proteger a quien lo escribe.

Ley de Nies: el esfuerzo gastado por la burocracia en defender un error está en proporción directa al tamaño del error.

Monday, June 20, 2011

Fin de fiesta



A veces me parece que estamos en el centro de la fiesta

sin embargo

en el centro de la fiesta no hay nadie

En el centro de la fiesta está el vacío

Pero en el centro del vacío

hay otra fiesta.

ROBERTO JUARROZ