Wednesday, May 16, 2012

bosamaquina

Wednesday, April 25, 2012

Instrucciones a los sirvientes

Por JAVIER MARÍAS En 1731 Jonathan Swift, el famoso autor de Los viajes de Gulliver, publicó una de sus últimas obras "cuerdas” (su salud mental se fue deteriorando desde poco después hasta su muerte, en 1745): un panfleto titulado Instrucciones a los sirvientes, en el que aconsejaba a éstos, con la ambigüedad suficiente para dudar el lector a veces de si se encuentra ante una sátira o ante una cumbre del cinismo, cómo medrar, cómo aprovecharse, cómo salirse con la suya, cómo ser maligno, perezoso y ratero, cómo manipular y burlar al amo. Entre esas Instrucciones hay una que, con variantes, se repite hasta cuatro veces. En su formulación más nítida dice: "Cuando hayas cometido una falta, muéstrate siempre impertinente e insolente, y compórtate como si fueras tú el ofendido; esto disipará al instante el humo de tu amo o de tu señora”. ¿Se han dado cuenta ustedes de lo raro que es hoy escuchar cualquier disculpa o reconocer a alguien una falta, un error, una mentira, una calumnia, un fallo, una metedura de pata, una negligencia? Cada vez que me siento tentado de quejarme o reprocharle algo a alguien –cosas leves: una desatención, una indelicadeza, una ingratitud–, me lo pienso mucho, porque lo más frecuente es que, por razón que yo lleve, la conversación se salde con la indignación y el agravio de la persona en deuda. Si a uno le dan un plantón de tres cuartos de hora, es fácil que termine acusado de impaciente y grosero por no haber aguardado la hora entera. Qué decir de los periodistas y políticos. En un país plagado de calumnias diarias, nadie las rectifica ni las enmienda, ni se disculpa cuando se demuestran tales: al contrario, el que las lanzó se juzga injuriado y se presenta como pobre víctima de un "linchamiento

Friday, April 06, 2012

Jesucristo

Jesucristo fue ajeno a vestimentas especiales y a tratamientos reverenciales. Es verdad que, conforme se lee en los Evangelios, recibía de sus apóstoles respeto de maestro, pero en sentido contrario él dispensaba trato fraternal, los llamaba hermanos. Aquí y ahora, en cambio, es cada vez mayor la distancia entre los altos clérigos y su feligresía, ya que viven en mundos separados, ajenos como suelen ser los obispos a las necesidades de los más pequeños en el rebaño que les toca apacentar.

Saturday, March 24, 2012

seis reglas para escritores en Politics and the English Language.

Never use a metaphor, simile, or other figure of speech which you are used to seeing in print.
Never use a long word where a short one will do.
If it is possible to cut a word out, always cut it out.
Never use the passive where you can use the active.
Never use a foreign phrase, a scientific word, or a jargon word if you can think of an everyday English equivalent.
Break any of these rules sooner than say anything outright barbarous.

Wednesday, February 08, 2012

Contribución a la estadística.

En uno de sus poemas Wislawa Szymborska enumera cuántas de cada cien personas son las dispuestas a admirar sin envidia –dieciocho-, las capaces de ser felices –como mucho, veintitantas-, las que de la vida no quieren más que cosas –cuarenta, aunque quisiera equivocarse-, las inofensivas de una en una pero salvajes en grupo –más de la mitad seguro-, las dignas de compasión –noventa y nueve- y acaba: “Las mortales: cien de cien. Cifra que por ahora no sufre ningún cambio”.

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Prefiero el cine. Prefiero los gatos. Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente a amar a la humanidad.
Prefiero no afirmar que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones. Prefiero salir antes.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos que se celebran todos los días.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas. Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas del periódico.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo al que hace cola en una cifra. Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.

Wislawa Szymborska, De “Gente en el puente”

Friday, January 27, 2012

El perro de Byron

Junto con uno de sus perros zarparon del puerto de Londres. El can o se cayó o se quiso dar un baño, quién sabe, pero el caso es que acabó chapoteando en el frío mar. Byron le pidió al capitán que parase el barco y socorriera al animal. El navegante se negó porque sólo si el accidentado era una persona tenía un buen motivo para parar motores, así que Byron se tiró al agua y el capitán no tuvo más opción que rescatarle. Y con él, a su perro.

Wednesday, December 21, 2011

F-U-C-K

Una de las teorías del término inglés fuck dice que, en la Gran Bretaña medieval, la gente no podía tener sexo sin contar con el consentimiento del Rey -a menos de que se tratara de un miembro de la familia real- así que, cuando los matrimonios querían tener un hijo, debían solicitar un permiso al monarca, quien les entregaba una placa que tenían que colgar fuera de su puerta mientras tenían relaciones. Dicha placa decía: "Fornication Under consent of the King" ", cuyo acrónimo es Fuck

Tuesday, December 13, 2011

Peña Nieto: producto milagro

Los productos milagro se presentan con características que no tienen y propiedades que no poseen; son un fraude, se ven bonitos en la tele, pero no sirven para gran cosa. Todos los productos milagro están basados en falsas promesas, exagerando las supuestas cualidades que tienen dichos productos y tienden a confundir al público mediante andanadas de anuncios televisivos que son totalmente desorientadores. Al hacer esta descripción de los productos milagro, resulta que a mi juicio, el precandidato del PRI a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, le da un tufillo de producto milagro. Él es un producto milagro que se ve bien en tele, pero cuya capacidad para lograr llevar al país a buen puerto está ahora, más que nunca, seriamente en duda. René Drucker Colín

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abajo del copete, tiene un tatuaje de nacimiento que se lee: “insert brain here”…. Pero creo que se les olvido instalarle uno

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Los deslices de Peña Nieto se agudizaron a partir de que dejó la gubernatura y, como el recuento evidencia, su ignorancia e incultura son patentes, pero también su incapacidad para afrontar aceptablemente situaciones inesperadas que ni siquiera son complejas, pero sí en ambientes o circunstancias en las que él no tiene el control absoluto. Esto último es incluso más grave que su ignorancia e incultura, pues una de las responsabilidades fundamentales de un presidente es precisamente resolver problemas complejos, diversos, mutantes y, en muchas ocasiones, inesperados. JESÚS CANTÚ


Candidatos, funcionarios y figuras públicas reniegan de las redes sociales, pero cuando lo requieren se cuelgan de ellas para satisfacer su avidez de notoriedad. Quizá habría que decirle a Peña Nieto que detecta tras de cada tuit un compló, que el Twitter no está para darle gusto a nadie. Ahí no hay piedad ni filtros, ni secretarias ni asesores, ni guaruras que impidan comentarios y ojetadas. Porque todos padecen del síndrome de Tourette y dicen lo que piensan, como lo piensan, sin anestesia, guiones predeterminados o maiceos. Y cuando los hay, son detectados y señalados inmediatamente. Por eso, porque estaba acostumbrado a mimos y arrumacos, @EPN se siente víctima de sus enemigos que lo quieren acabar por ser bonito. Seguramente en su guarida, rodeado de sus decenas de asesores (a los que Quique tendría que haber corrido desde la primera pifia como le sugerí), se relamía los bigotes ante el número de seguidores que se le acumulaban en su cuenta. Jairo Calixto Albarrán

Monday, December 12, 2011

Peña Nieto y lo que nos espera

Es intrascendente que un jefe de Estado o gobierno lea o no lea poesía o literatura de ficción. Lo importante es que sea lo bastante inteligente para rodearse de hombres y mujeres con cerebros más poderosos que el suyo: que los consulte y llegado el caso haga lo que le recomiendan.

Peña Nieto todavía no es ni siquiera candidato –apenas se registró como precandidato– y ya le vimos las verrugas en las nalgas.

No recuerdo a ningún aspirante a puesto público o funcionario de gobierno cuyos hijos se hayan expresado de los mexicanos con tanto desprecio.

Sabemos que si gana PN nos recetará seis años de lo mismo, pero peor. Ignorábamos que además nos pretende castigar con su desdén.

Pero parece que los Peña Nieto están en la mejor disposición no sólo de robar, sino de despreciarnos, además


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Querida Paulina Peña Pretelini

Héctor Zagal

En una democracia, la crítica es un ejercicio fundamental.

Hay miles de personas dispuestas a sufrir críticas y cuestionamientos con tal de figurar en la nómina oficial

Tu padre, que ha leído la Biblia, te puede recordar una frase de Jesús en el Evangelio: “De la abundancia del corazón, hablará la boca”. Sin pretenderlo, con tus palabras has revelado tu clasismo. Desprecias el trabajo manual. Minusvaloras a quienes se mantienen con su esfuerzo. ¡Qué tristeza que así piense la hija de un candidato presidencial!

“Hijos de la prole” son, en efecto, quienes estudiaron en escuelas públicas, quienes utilizan el metro, quienes no comen cortes argentinos ni quesos españoles, quienes no utilizan zapatos de miles de pesos, quienes no se atienden en el hospital ABC, quienes no viajan en helicóptero. Los hijos de la prole, por el contrario, deben de hacer largas horas de filas en las clínicas del seguro social, deben de comer carbohidratos (tortillas), deben de estudiar en salones sin computadoras, deben de apretujarse en los transportes públicos. Los hijos de la prole, querida Paulina, ganan en un año lo que tu padre gana en una semana.

“Hijos de la prole” no es un insulto, sino un título honorable

¿Qué será de México si lo llega a gobernar una persona que desprecia al proletariado?

Tuesday, December 06, 2011

#LibreriaPeñaNieto

En términos puramente político-electorales, lo grave no es que no haya podido enumerar al menos tres libros que hayan marcado un parteaguas en su construcción personal. Eso, en el fondo, es lo que menos debe preocupar a los priistas. Quien piense que el electorado realmente va a castigar a un político por ser inculto es que no conoce al electorado. El problema no es necesariamente ser inculto (muchos grandes gobernantes de la Revolución lo fueron). El problema es exhibir en público esa falta de recursos intelectuales para salir al paso de los desafíos de la realidad, una realidad que nunca obedece a un libreto. Resulta francamente asombroso que, sabiendo que se presentaría en la Feria Internacional del Libro, Peña Nieto no se preparara para responder las preguntas que, de manera previsible, le plantearía la prensa. Cualquier que haya estado dos minutos en la célebre FIL sabe que todo gira alrededor de la (bendita) cultura del libro. Que Peña Nieto haya llegado desprovisto de respuestas (elementales incluso) exhibe un descuido que revela falta de preparación y un exceso de confianza completamente injustificado... Enrique Peña Nieto se equivoca si cree que su ventaja está blindada contra su propia ineptitud y descuido. Hombres más poderosos y carismáticos han caído en desgracia electoral víctimas de la soberbia. León Krauze


En cuatro minutos que estuvo fuera de su hábitat, Enrique Peña Nieto se mostró con nitidez como un baldío político incapaz de mencionar tres obras literarias que hubieran influido marcadamente en su vida, y cometió tales errores y actuó de tan deplorable manera que hizo preguntarse a muchos si un personaje con tal incultura e incapacidad escénica puede aspirar a gobernar un país con tantos problemas y tan harto de frivolidad e incompetencia como es México... Fuera de los estudios televisivos y sin apuntador óptico para enfrentar lo imprevisto (el famoso teleprompter), llevado por una pregunta simple (e incluso amable) hacia zonas ajenas a los discursos redactados por los asesores o las declaraciones dictadas por los estrategas de imagen, Enrique Peña Nieto sufrió para no hundirse totalmente en el ridículo en la Feria Internacional del Libro... De lo estético a lo patético: el figurín de telenovela, el político que, según se ve, dedica más tiempo a la parte externa que a la interna de su testa, exhibió dolorosamente los efectos nocivos de la adoración intensiva del gel.