Sunday, October 18, 2009

Consejos para comprar un cuadro

Aquella tarde nos enseñó también el modo de comprar cuadros.
-Uno puede comprarse vestidos o cuadros -dijo-. Eso es todo. Hay que ser riquísimo para permitirse ambas cosas a la vez. Dele poca importancia al vestir y no le dé ninguna a la moda, cómprese vestidos cómodos y que duren, y con lo ahorrado en vestir podrá comprar cuadros.
-Pero es que aunque no me compre otro traje en mi vida -dije-, nunca tendré dinero para comprar los Picassos que quisiera.
-No, claro. No está a su alcance. Usted tiene que comprar a pintores de su edad, a chicos de su quinta. Ya les conocerá. Se encontrarán por el barrio. Siempre salen nuevos pintores serios y buenos. Pero lo que importa no son los trajes que usted pueda comprarse. Se tratará siempre de su esposa. Vestir a una mujer es lo que sale caro.

Saturday, October 17, 2009

Libro malo

No me gusta que me defrauden. Cuando leo un libro malo, tengo la sensación de haber malgastado el tiempo. Y eso me decepciona. Antes no me sucedía. Disponía de mucho tiempo y, aunque pensara: «¡Vaya tontería acabo de leer!», siempre tenía la impresión de que algo habría sacado de allí. Pero ahora no. Sólo pienso que he perdido el tiempo. Quizá tenga que ver con hacerse viejo.

Thursday, October 15, 2009

Villoro: inventar el libro

¿Podemos inventar hacia atrás? Imaginemos una sociedad con escritura y alta tecnología pero sin imprenta. Un mundo donde se lee en pantallas y se dispone de muy diversos soportes electrónicos. Abundan los receptores de textos e incluso se han diseñado pastillas con resúmenes de libros y métodos hipnóticos para absorber documentos. Esa civilización ha transitado de la escritura en arcilla a los procesadores de palabras sin pasar por el papel impreso. (...) Las pantallas son magníficas, pero les somos indiferentes.
En cambio, los libros nos eligen o repudian. El sistema operativo de un libro no debe ser actualizado. Su tipografía es constante. Para quienes vivimos en tristes ciudades en las que se va la luz, el libro representa un motor de búsqueda que no requiere de pilas ni electricidad. No se trata de un soporte indiferenciado, un depósito donde se pueden borrar o agregar textos, sino de un espacio irrepetible... El libro es el único aparato que se inventó para ser dedicado, ya sea por los autores o por quienes lo regalan. Qué extraño sería instalar un programa de Word que comenzara con una cariñosa dedicatoria a la esposa de Bill Gates. En cambio, el libro llegó para ser firmado y para escribir un deseo en la primera página. Las novedades deslumbran a la gente. El libro ya cambió al mundo.

Zizek violencia

Slavoj Zizek comienza su último libro editado en español, Sobre la violencia (Barcelona, Paidós, 2009), con una válida reflexión a propósito de la diferenciada espectacularidad que los medios globales otorgan a episodios violentos en el mundo. Recuerda Zizek el escaso impacto que tuvo la revelación que hizo la revista Time, en junio de 2006, de los cuatro millones de personas que hasta entonces habían muerto en la guerra civil del Congo. Esos muertos, a pesar de ser muchos más, eran menos mediáticos que los de las Torres Gemelas.
A partir de esta observación, Zizek se adentra en una serie de equivalencias cuestionables -los crímenes de Stalin en Rusia, los de Hernán Cortés en México y los de Leopoldo II en el Congo belga; las ideas de George Soros, Bill Gates y Toni Negri- con el propósito de criticar la tolerancia y el pacifismo que se han propagado, a la vez, entre liberales y comunistas, entre izquierdas y derechas democráticas.

Friday, October 09, 2009

El otoño según Hemingway

Ya se sabía que el otoño tenía que ser triste. Cada año se le iba a uno parte de sí mismo con las hojas que caían de los árboles, a medida que las ramas se quedaban desnudas frente al viento y a la luz fría del invierno. Pero siempre pensaba uno que la primavera volvería, igual que sabía uno que fluiría otra vez el río aunque se helara. En cambio, cuando las lluvias frías persistían y mataban la primavera, era como si una persona joven muriera sin razón.

No filman a las Putas Tristes

Cualquiera podría decir que de una mala novela necesariamente saldrá una mala película. Lo contrario es un milagro. Esa podría ser razón suficiente para dejar de filmar la última novela de García Márquez, Memoria de mis putas tristes. Pero no lo es. La razón por la que no se filmará es porque una novela pedófila es aceptable, al parecer, pero jamás una película pedófila. ¿Y un cuadro pedófilo? Al final, los únicos coherentes parecen ser los iraníes.

Puebla ya estaba lista, sería el escenario de la versión cinematográfica de Memoria de mis putas tristes, la última novela de Gabriel García Márquez. Pero las locaciones quedaron vacías. el proyecto se paró, habiendo quedado sin el 20 por ciento de su financiación -a cargo del gobierno de Puebla- luego de que la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe presentara una denuncia ante la PGR contra el filme y sus responsables, por considerar que se trata de una "apología de la trata de niñas". Alzó la voz también, contra el rodaje de la historia, la periodista Lydia Cacho, quién en su columna aparecida en el diario el Universal, cuestiona la decisión del autor de llevar a la pantalla esta historia, "en el momento en el que el mundo está luchando contra ola creciente explotación sexual comercial de niñas y adolescentes". La periodista encendió la alarma sobre las personas que están detrás de la realización de esta versión cinematográfica, lo que parece ser el detonante más profundo de la polémica. (...) con la polémica en crecimiento, el gobierno de Puebla anunció, que "el financiamiento sería cancelado, para cerrar el paso a cualquier controversia que lo involucre directa o indirectamente sobre el tema de la pederastía". "Están censurando una obra fílmica sin conocer ni el guión ni la versión del director", protestó el codirector Ricardo del Río. Y agregó: "Nos han dado un golpe mortal porque no podemos aventurarnos a filmar sin todos los recursos. Será difícil que esto salga adelante porque ya se politizó".

Sunday, October 04, 2009

Deformaciones

No estamos aquí para corregir nuestras deformaciones, sino para acostumbrarnos a ellas. Uno de nuestros problemas es la incapacidad de reconocerlas y aceptarlas. Y al igual que todos los seres humanos, tenemos un modo peculiar de andar, de sentir, de pensar y de ver las cosas, y, por más que intentemos corregirlas, jamás lo conseguiremos. Tal vez somos incapaces de adaptarnos a nuestras deformaciones. Y, por lo tanto, posiblemente no podamos aceptar el dolor y el sufrimiento reales que provocan.
Estamos aquí para huir de todo ello.

Marai, la muerte

Un acto reflejo que no logro erradicar: al despertarme, aún medio dormido, alargo la mano para coger la suya como he venido haciendo desde hace sesenta y dos años y ocho meses. Cuando no la encuentro me invade el horror: ¿Dónde está? ¿En el salón? ¿En el baño? ¿Se ha caído? Y de pronto me sobreviene el recuerdo de su muerte; por eso no está a mi lado.

*
La memoria me falla: los recuerdos más lejanos son extraordinariamente vívidos; en cambio, a veces no consigo acordarme de qué ha pasado hace cinco minutos. No protesto por la muerte, pero no deseo nada morir.

Wednesday, September 30, 2009

omisión del proceso intuitivo

Mi función es supervisar la correlación entre mundos distintos. Vigilar que las cosas estén ordenadas a la perfección. Que la causa preceda a la consecuencia. Que no se confundan los significados. Que el pasado preceda al presente. Aunque las cosas no estén ajustadas al milímetro, no importa. En este mundo no existe la perfección. Con que las cuentas salgan yo me doy por satisfecho. Aquí donde me ves, yo, a veces, también hago las cosas a ojo de buen cubero. En términos técnicos, eso vendría a ser «omisión del proceso intuitivo de información continua», pero si empiezo a darte pormenores sobre esto, la cosa se alargará mucho. Así que abreviemos. Lo que quiero decirte es que yo no le voy buscando el pelo a un huevo. Pero, eso sí, el balance ha de cuadrar. Porque ésa es mi responsabilidad.

Monday, September 28, 2009

De Miller

Miro las calles congestionadas por masas que parecen hormigas.
Miro los vagones correr sobre sus rieles.
Miro la gente fluir saliendo de los teatros.
Levemente recuerdo que no sé cómo está mi mujer.

HENRY MILLER, Trópico de Cáncer